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Mujeres multiempresa (o la necesidad profunda de la autorrealización)

A estas siete mujeres, su capacidad para tomar decisiones audaces en momentos claves las llevó a crear más de una compañía. Algunas son responsables de más de una docena. Estudios señalan que el motor de muchas de ellas no es solamente una mayor ganancia, sino su búsqueda de la realización personal y de impactar socialmente.

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31 de diciembre de 2025, 1:26 a. m.
Grupo Mujeres Multiempresa.
Especial Mujeres Empresarias Círculo de Mujeres.
Grupo Mujeres Multiempresa. Especial Mujeres Empresarias Círculo de Mujeres. Foto: Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana.

En un país en el que el emprendimiento suele estar ligado a la necesidad, hay mujeres que no se conforman con una sola idea de negocio. Las hay que han fundado dos, tres y hasta más de diez compañías.

El fenómeno de las mujeres dueñas de varias empresas no es nuevo, pero apenas comienza a visibilizarse. Durante años, las investigaciones sobre las organizaciones con liderazgo femenino se han centrado en la supervivencia de un primer negocio. Lo que sigue después rara vez se documenta.

Sin embargo, nuevos estudios empiezan a explorar este campo. Uno de ellos, publicado en el International Journal of Entrepreneurial Behavior & Research, revela que, más que un equilibrio perfecto, lo que caracteriza a estas mujeres es su capacidad de reinterpretarse continuamente y tomar decisiones audaces en momentos clave.

Otra investigación (Women Entrepreneurs and Wellbeing: an Identity Perspective) muestra que el bienestar de las emprendedoras no depende solamente del éxito económico. En muchos casos, lo que impulsa a una mujer a crear más de una empresa no es su ambición de mayores ingresos, sino una necesidad profunda de autorrealización. El motor, entonces, no es solo financiero, sino también existencial.

¿Qué tienen en común estas mujeres?

Como lo evidencian estas siete historias, una relación positiva con el cambio: lejos de verlo como amenaza, lo entienden como oportunidad. Segundo, su consistencia: aunque puedan cerrar una empresa, venderla o transformarla, lo que no desaparece es su impulso por crear. Y tercero, una conciencia de su rol como referentes: muchas actúan como mentoras, inversionistas ángeles o promotoras del talento de sus colaboradores.

Y lo más interesante es que este tipo de liderazgo no se ajusta necesariamente a los modelos tradicionales. Las mujeres multiempresa no suelen ser celebradas como serial entrepreneurs, al estilo Silicon Valley, ni reclaman el título de ‘unicornios’. Más que medirse en capital alcanzado, su éxito se percibe en el impacto que logran en términos de empleo, innovación social, fortalecimiento comunitario y apertura de mercados para otras mujeres.


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