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La decisión del rearme alemán fue confirmada por el canciller Olaf Scholz REUTERS / Andreas Gebert / Pool - Foto: REUTERS

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Alemania: la decisión de rearme militar revive algunos fantasmas de su pasado

La determinación es un claro cambio de postura en la política militar de Alemania, que se ha visto en medio de una crisis de seguridad sin herramientas para afrontarla.

La crisis en Ucrania prendió las alarmas de guerra en todo el mundo. La situación es preocupante, principalmente para los países europeos que tienen una amenaza de guerra en su propio continente, situación sin precedentes desde el fin de las guerras en los Balcanes.

La amenaza puso a prueba la capacidad de respuesta que tienen las alianzas de defensa de las que forman parte los países del continente, especialmente de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan). Hay que recordar que esta organización fue creada luego de la Segunda Guerra Mundial con el fin exclusivo de defender el suelo europeo de la “amenaza soviética” durante la Guerra Fría.

Con el paso del tiempo, y con el fin de las amenazas en un continente que se suponía “pacificado”, el objetivo de la Otan se fue desfigurando, expandiendo sus fronteras y realizando misiones de carácter internacional, en un intento de aumentar sus alcances de seguridad.

La existencia de un pacto común que garantizara la seguridad en suelo europeo sirvió para que países como Alemania decidieran dejar de lado sus pretensiones militares y se dedicaran más bien a promover la cooperación multilateral y la diplomacia.

Alemania, en este sentido, se posicionó como país líder de la Unión Europea y como una de las economías más grandes de todo Europa. Para el año 2020, solo el 1,4 % del producto interno bruto (PIB) de Alemania era gastado en temas militares.

Sin embargo, la crisis en el sector defensa alemán es notable. En el año 2014, debido a la falta de equipos en buen estado, soldados alemanes tuvieron que usar fusiles de madera durante una operación de entrenamiento conjunta con la Otan.

Esta situación llevó a que Hans-Peter Bartels, el comisionado para las fuerzas armadas del Bundestag dijera en su momento que “la disponibilidad de material de la Budeswehr (fuerzas armadas de Alemania) es una catástrofe”, según informa la BBC.

Este martes se empezó a debatir, al interior de la opinión publica de Alemania, si es necesario reinstaurar el servicio militar obligatorio, un acto impensable hace diez años.

Además, el canciller Olaf Scholz anunció un aumento en el gasto militar de Alemania, que pasaría a ser de un poco más del 2 % del PIB. Sumado a esto, el canciller informó una inyección inmediata de 100.000 millones de euros en el sector defensa del país.

Scholz, del partido social demócrata, confirmó, en este sentido, un cambio de era en la política de seguridad alemana. Al parecer, entre los planes de Alemania está un nuevo rearme histórico mediante el cual este país pueda responder por sí solo a las amenazas de seguridad y a los compromisos adquiridos con la Otan.

Alemania, en palabras de Scholz, busca componer un ejército “eficiente, de última generación y avanzada”, según dijo en una comparecencia en el Bundestag.

Uno de los factores principales para entender la decisión de Scholz tiene que ver con que la Otan se mostró, en términos generales, bastante ineficiente al momento de responder a una amenaza en el continente europeo. La organización se vio limitada a enviar solamente ayudas militares, sin ninguna posibilidad de intervenir de manera más directa, en términos de disponer de capacidades materiales, en el conflicto.

Esto llevó a que el presidente francés Emmanuel Macron descartara la alianza transatlántica e hiciera un llamado a fortalecer una comunidad de seguridad propiamente europea. La excanciller de Alemania, Angela Merkel, descartó esta posibilidad afirmando que la Otan es el pilar de la seguridad alemana.

Fantasmas del pasado

La oposición al interior de la sociedad civil de Alemania frente a un posible rearme ha sido clara. En 1980 se presentaron fuertes disturbios luego de que se realizará de manera publica una ceremonia de juramento de soldados alemanes en Bremen.

Sin embargo, el precipitado crecimiento del apoyo a partidos de extrema derecha en Alemania es un panorama preocupante. A pesar de que han transcurrido cerca de 80 años desde la Segunda Guerra, Alemania es un país que no ha podido reconciliarse con los fantasmas de su pasado.

En las últimas elecciones al Parlamento hubo un aumento en la cantidad de escaños ocupados por partidos de esta tendencia política, que reivindican discursos ultranacionalistas. El partido nacionalista de derecha alternativa para Alemania obtuvo casi un 10 % de los votos y un número de 83 escaños en el parlamento.

Así mismo, un partido abiertamente neonazi, llamado la tercera vía, ha realizado en los últimos años manifestaciones que le han sumado varios adeptos y que lo han puesto bajo la mira de las autoridades alemanas.

Con el aumento de apoyo a partidos ultranacionalistas y nostálgicos de la Alemania de los nazis, surgen las preguntas alrededor de qué se podría esperar de este nuevo rearme alemán.