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Amenazan de muerte al papa Francisco: interceptan una carta con tres balas

La misiva habría sido enviada desde Francia e interceptada en Milán, Italia.


Alerta en el Vaticano luego de que los Carabineros de Milán, en el norte de Italia, interceptaran este lunes una carta que iba dirigida al papa Francisco.

De acuerdo con el diario Corriere della Sera, la carta contenía tres balas calibre nueve milímetros y un mensaje orientado al caso de operaciones financieras en el Vaticano, luego de que en días pasados se abrió un juicio contra varias personas y el cardenal defenestrado por Francisco, Angelo Becciu.

Medios internacionales indicaron que la misiva fue interceptada en el centro de clasificación postal de Peschiera Borromeo, en la provincia de Milán.

Según la agencia Adnkronos, la misiva había sido enviada desde Francia y en su destinatario decía: “Papa - Ciudad del Vaticano, Piazza S. Pietro en Roma”.

Una vez interceptada, hizo presencia en el centro de clasificación postal de Peschiera Borromeo el cuerpo de carabineros del departamento de San Donato Milanese y, posteriormente, abrieron una investigación al respecto para dar con el paradero de los responsables de este hecho.

Vale recordar que el mayor juicio por corrupción y malversación en la historia del Vaticano arrancó el pasado martes 27 de julio en una sala de los Museos Vaticanos con la comparecencia por primera vez de un cardenal como acusado, Angelo Becciu, pero el proceso fue de inmediato aplazado dos meses por pedido de la defensa.

En la sala, acondicionada para la ocasión, el purpurado, que ocupó el cargo de Sustituto de la Secretaría de Estado entre 2011 y 2018, fue juzgado junto con un grupo de nueve acusados, entre empresarios y funcionarios de la Curia Romana.

El tribunal tendrá la tarea de determinar si la Santa Sede fue defraudada por un grupo de empresarios o si se trató más de un sistema de corrupción interna liderado por jerarcas de la Iglesia.

Los acusados se enfrentan a varios años de prisión por fraude, malversación de fondos, extorsión, blanqueo de dinero y abuso de poder en un escándalo que incluye complicidades con el espionaje, paraísos fiscales y que ha generado un agujero de millones de euros en las cuentas vaticanas.

El caso además representa un reto para el papa Francisco, ya que revela el descontrol en las finanzas vaticanas, por lo que tuvo que iniciar una reforma interna, y de hecho saca a la luz los privilegios oscuros de varias entidades vaticanas. El juicio continuará el 5 de octubre del presente año.

El cardenal Angelo Becciu, antiguo alto cargo de la Secretaría de Estado vaticana, defendió su “inocencia” y negó las acusaciones de malversación y soborno que le imputa la justicia del Vaticano tras la primera audiencia por las irregularidades en la compra de un lujoso apartamento en Londres.

Cardenal Vaticano
ARCHIVO - En esta foto de archivo del 25 de septiembre de 2020, el cardenal Angelo Becciu habla con la prensa en Roma. - Foto: AP

“Estoy sereno y tranquilo. Tengo confianza en que los jueces sabrán ver con claridad los hechos y mi gran esperanza es cierta que reconocerán mi inocencia”, declaró a la salida del juicio su abogado, Fabio Viglione.

De este modo, el purpurado a quien el papa cesó en septiembre de su cargo como prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y le despojó de sus derechos relacionados con el Cardenalato por su supuesta implicación este caso, se ha mostrado confiado en que “la aportación de las numerosas pruebas y testimonios” lograrán demostrar “su inocencia de toda acusación”. “Siempre fui obediente al papa”, señaló en su declaración.

Plaza de San Pedro, Vaticano, AP (AP Photo/Andrew Medichini)
En el juicio, que continuará el 5 de octubre, están imputadas otras nueve personas por delitos como malversación, blanqueo, fraude y abuso de poder por la compra irregular de un edificio en Londres - Foto: AP

Se trata de la primera vez que el Vaticano sienta en el banquillo de los acusados a un cardenal. En abril, el pontífice derogó la ley que impedía que los cardenales de la Curia Romana fueran juzgados por un tribunal ordinario y decretó que pudieran comparecer también como acusados o como testigos en un proceso en un tribunal de primera instancia del Vaticano, que está compuesto también por jueces laicos.