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Así puede prevenir el contagio de la peligrosa hepatitis infantil

Recientemente la OMS emitió una alerta debido al peligroso incremento de la enfermedad, y su llegada a varios países.


Las autoridades sanitarias mundiales, más precisamente han prendido recientemente la alarma frente a la expansión de una nueva y rara tipología de la Hepatitis, que según sus primeras evidencias, afecta particularmente a los menores, razón por la que ha comenzado a acuñar el nombre Hepatitis infantil para hacer referencia a ella, manifestando la preocupación, debido a su rápida expansión, y a que ya se han reportado varios casos de ella en distintos países del mundo.

De acuerdo con el más reciente informe de la OMS, el número de casos de los que se tiene noticia está tendiendo a 400, ubicados en al menos 20 países, aunque aclaran que algunos más se encuentran en estudio; situación en la que podría hacerse evidente que el número de territorios en los que hace presencia es aún mayor.

Sobre esta enfermedad, también se presenta una particularidad, y es que los casos reportados, salvo en el caso del Reino Unido, donde la cifra es mucho mayor, no superan los cinco pacientes por país.

Este virus, fue inicialmente reportado a inicio del mes de abril, teniendo como sus víctimas a un grupo de niños que no superan los cinco años de edad, y según las primeras hipótesis reveladas por los expertos, podría estar asociada al adenovirus, sin descartarse algún lazo con la covid-19.

La gravedad de esta nueva enfermedad, que extiende el número de variantes de hepatitis a 6, despierta especiales alarmas en el escenario científico, en tanto ya han comenzado a registrarse muertes asociadas a la enfermedad, por lo que los científicos han comenzado a extremar los esfuerzos para entender aún más su origen, medio de contagio y desarrollo, con miras a implementar políticas efectivas de prevención que puedan servir para contener la peligrosa extensión de este.

Los síntomas:

Según precisan los expertos, hasta el momento la sintomatología a la que se ha asociado esta enfermedad es a la presencia de ictericia (que traduce una alta concentración de bilirrubina en la sangre), situación va acompañada de dolores abdominales, y vómitos, que han derivado en insuficiencias hepáticas que han sugerido incluso que se estudie la necesidad de trasplantes.

En ese mismo sentido, otros de los signos de la enfermedad descritos por las autoridades sanitarias, son la presencia de náuseas, la coloración oscura de la orina, heces de color claro, y la piel y los ojos se tienden a poner amarillentos.

Sobre su contagio, se ha señalado que puede estar asociado a la adquisición de alguna de las otras variantes de la hepatitis, denunciando que esta tiene la connotación aguda, debido a la rapidez con la que se presenta la inflamación y se comienzan a evidenciar los signos de ella.

En ese sentido, es importante tener en cuenta que en el caso de las variantes A y E, estas están asociadas a ingesta, o contacto, de comida o agua de personas que ya tienen el virus.

En el caso de la variante B, C y D, el contagio se da por contacto de fluidos; incluida la sangre.

Por lo anterior, y debido a que aún no se tiene una claridad establecida frente al origen real del virus, y por ende de los medios reales de su contagio, las autoridades sanitarias han invitado a los padres y responsables de los menores a extremar las medidas sanitarias, frenando escenarios como los descritos claves en los casos de contagio de las otras enfermedades, refiriendo la importancia de cuidar los alimentos que se suministran a los niños, así como adelantar lavados frecuentes de manos, y cuidado con escenarios donde puedan estar en contacto con fluidos de otras personas.

En esa misma senda, el llamado de las autoridades médicas también está a no descuidar los esquemas de vacunación de los niños, recordando que incluso, recientemente, en el caso de América Latina, la OPS había manifestado especial preocupación frente al descenso de las cifras de inmunización, o aplicación del esquema básico de vacunación infantil, refiriendo que estas cifras no solo están ligadas a la pandemia, pues esta situación había comenzado a evidenciarse incluso desde antes.

Así, es importante recordar que la vacuna contra la Hepatitis A, debe ser puesta durante los primeros meses de vida de los niños, más precisamente entre el año y los dos años, situación que debe ser inexcusable, más aún, si dentro de los planes se tiene un desplazamiento a alguno de los países que ya confirmaron la presencia de la enfermedad.

En cuanto a la eventual presentación de síntomas, los especialistas refieren la importancia de consultar a los expertos, evitando la automedicación, y procurando condiciones de descanso al niño.

En ese sentido, también prenden las alarmas frente al uso de medicamentos como el Paracetamol, explicando que ello podría ser riesgoso, advirtiendo que, si en efecto está afectado el hígado, el organismo procesaría dicha sustancia como tóxica.

Así, lo recomendable es el abundante suministro de líquidos.

* Con información de AFP