Colombia experimentó un giro hacia la derecha tras la elección presidencial de Abelardo de la Espriella, un abogado respaldado por Donald Trump, cuya llegada al poder marca el cierre del primer gobierno de izquierda en la historia del país.

De La Espriella, de 47 años, se impuso por una diferencia mínima en la segunda vuelta frente al senador oficialista Iván Cepeda, cercano al presidente Gustavo Petro y defensor de una estrategia orientada a negociar la paz con los distintos grupos armados vinculados al narcotráfico en un contexto de creciente inseguridad.
Según los resultados preliminares divulgados por las autoridades electorales, De La Espriella obtuvo el 49,6 % de los sufragios, superando a Cepeda, quien alcanzó el 48,7 %.

Tras el avance de Keiko Fujimori en Perú hacia la conformación de un sexto gobierno de orientación similar en la región —sumándose a los ya establecidos en Argentina, Chile, Ecuador, Paraguay y Bolivia—, Colombia se incorpora ahora como el séptimo integrante de ese conjunto político.
De este modo, el panorama regional parece prácticamente definido, quedando únicamente pendiente el proceso electoral de Brasil, la última gran contienda presidencial contemplada en el calendario sudamericano.
La victoria de Daniel Noboa en las elecciones de 2023 reforzó esta tendencia en un país donde el crecimiento de la criminalidad asociada al narcotráfico y las dificultades económicas favorecieron la aceptación de un mensaje centrado en la seguridad y en políticas de orientación liberal.
Me gusta como está quedando el mapa político en Latinoamerica.
— Una mujer cualquiera (@CualquieraMujer) June 22, 2026
Ya era hora 😀 pic.twitter.com/5Wnws9zcgs
En Argentina se observó un fenómeno similar cuando, en 2022, una ciudadanía afectada por la incertidumbre económica, el deterioro de las condiciones de vida y la percepción de inseguridad decidió respaldar a Javier Milei para llegar a la Casa Rosada.
Una situación comparable se produjo en Bolivia, donde Rodrigo Paz logró poner fin a la hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS), la fuerza política vinculada a Evo Morales y al expresidente Luis Arce.
Su triunfo interrumpió el prolongado predominio de este partido, que había ocupado el poder durante gran parte de las dos décadas anteriores.

Otro ejemplo reciente se registró en Chile, donde el candidato conservador José Antonio Kast se impuso en la segunda vuelta electoral frente a la aspirante comunista Jeannette Jara.
Con este resultado concluyó el ciclo político impulsado por la izquierda que había comenzado durante la presidencia de Gabriel Boric, en el contexto posterior a las movilizaciones sociales que marcaron al país.

Paraguay constituye, en cierta medida, una excepción dentro de esta tendencia regional.
A diferencia de otros países, la llegada de Santiago Peña a la presidencia no representó un cambio de rumbo político, sino la continuidad del proyecto encabezado por el Partido Colorado.

De esta manera, la histórica fuerza conservadora prolongó su predominio en el poder, manteniendo una presencia casi ininterrumpida en el gobierno durante las últimas siete décadas.
