El Gobierno de Estados Unidos reveló este viernes, 27 de febrero, un documento que asegura que la esposa de Nicolás Maduro, Cilia Flores, habría sido su mano derecha en actos criminales durante años. Ambos fueron detenidos en una operación militar en Venezuela a inicios de enero y comparecen ante un tribunal de Nueva York, señalados de varios crímenes relacionados con el narcoterrorismo.

Un documento del Departamento de Justicia estadounidense detalla que, entre 2004 y 2015 —aproximadamente—, el dictador Nicolás Maduro y su esposa “colaboraron para traficar cocaína, gran parte de la cual había sido incautada previamente por las fuerzas del orden venezolanas, con la ayuda de escoltas militares armadas”.

“Durante este tiempo, Maduro Moros y Flores de Maduro mantuvieron sus propios grupos de pandillas estatales, conocidos como colectivos, para facilitar y proteger sus operaciones de narcotráfico”, amplía el informe del Gobierno.

La justicia estadounidense determinó en el comunicado que la pareja venezolana “ordenó secuestros, palizas y asesinatos de quienes les debían dinero del narcotráfico o de alguna otra forma perjudicaban sus operaciones, incluyendo el asesinato de un jefe de la droga local en Caracas, Venezuela”.
Cilia Flores fue abogada de Hugo Chávez. Desde la década de los 90 mantuvo una relación con Maduro; la pareja contrajo matrimonio en 2013, tras la posesión presidencial del dictador.

El documento que publicó este viernes el Departamento de Justicia también vincula a otros funcionarios del régimen: Diosdado Cabello Rondón, quien es el ministro del Interior de la dictadura; Ramón Rodríguez Chacín, exministro del Interior de Venezuela, y Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo de Maduro y diputado de la Asamblea Constituyente.
Los mencionados, además del dictador y su esposa, “se asociaron con narcotraficantes y grupos narcoterroristas, quienes enviaban cocaína procesada desde Venezuela a Estados Unidos a través de puntos de transbordo en el Caribe y Centroamérica, como Honduras, Guatemala y México”, asegura Estados Unidos.
“Para 2020, aproximadamente, el Departamento de Estado estimó que entre 200 y 250 toneladas de cocaína se traficaban anualmente a través de Venezuela”, se lee en el informe oficial.

“Los cargamentos marítimos se enviaban hacia el norte desde la costa venezolana utilizando lanchas rápidas, barcos pesqueros y portacontenedores. Los envíos aéreos a menudo se realizaban desde pistas de aterrizaje clandestinas, generalmente de tierra o hierba, y también desde aeropuertos comerciales bajo el control de funcionarios gubernamentales y militares corruptos”, complementa el departamento.
También asegura que Cilia Flores, en 2007, “asistió a una reunión en la que aceptó cientos de miles de dólares en sobornos para negociar un encuentro entre un importante narcotraficante y el director de la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela, Néstor Reverol Torres”, quien es exministro del Poder Popular de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela.
“Posteriormente, el narcotraficante acordó pagar un soborno mensual a Reverol Torres, además de aproximadamente 100.000 dólares por cada vuelo que transportara cocaína para garantizar su seguridad, una parte de la cual se pagó posteriormente a Flores. Alrededor de 2015, Reverol Torres fue acusado de delitos relacionados con narcóticos en el Distrito Este de Nueva York y se encuentra prófugo”, amplía el documento.
