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¿Cómo le irá a Colombia con la decisión de EE.UU. de levantar restricciones a Cuba y Venezuela?

El excanciller y decano Julio Londoño Paredes analiza para SEMANA la decisión del Gobierno Biden de levantar restricciones a Cuba y Venezuela. ¿Pierde Colombia?


La administración Biden había anunciado que ni Cuba, ni Venezuela, ni Nicaragua serán invitadas a la cumbre interamericana que se llevará a cabo en Los Ángeles en el mes de junio, porque esas naciones no son democráticas.

No obstante, sorpresivamente esta semana resolvió flexibilizar las sanciones que ha adoptado respecto a Cuba y a Venezuela. Por más explicaciones que se quieran dar, se ha interpretado que es un cambio de posición de los Estados Unidos frente a los dos países.

Washington ha modificado los procedimientos de inmigración, transferencias de dinero y vuelos a Cuba. La razón que formalmente se dio es la de que se ha adoptado la decisión para apoyar las aspiraciones de libertad de los cubanos y dar a estos mayores oportunidades económicas. Para muchos, “un cuento chino”.

Ha habido frecuentes censuras del Gobierno colombiano a Cuba por muchas razones: desde la negativa de La Habana de extraditar a los dirigentes del ELN, confesos del atentado terrorista a la Escuela de Policía General Santander, hasta el manejo del Gobierno cubano frente a las protestas que hace algún tiempo se presentaron en la isla.

Estas posturas fueron en su momento respaldadas firmemente por los Estados Unidos. Sin embargo, con la flexibilización de las sanciones norteamericanas, la posición del Gobierno colombiano frente a Cuba ha quedado un poco huérfana. Es como si nuestro mejor amigo le regalara panelitas de leche a nuestro rival.

En cuanto a Venezuela, se ha señalado que el Gobierno norteamericano ha dado el visto bueno para que la multinacional petrolera Chevron pueda adelantar acuerdos con la empresa de petróleos de Venezuela PDVSA, nada más.

Incluso que el alivio de las sanciones había sido solicitado por el presidente Juan Guaidó para hacer factible el reinicio de las negociaciones que se venían adelantando en México y que fueron suspendidas a raíz de la extradición de Álex Saab.

Asimismo, el presidente Duque y los voceros del Gobierno norteamericano han dicho que el reinicio de las negociaciones en México es un gran triunfo de la política de “cerco diplomático” y de las sanciones contra Venezuela. ¿Es también un “cuento chino”?

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. - Foto: getty images

Todo parecería indicar, sin embargo, que, ante la invasión rusa a Ucrania, los Estados Unidos se han acercado a Venezuela para incrementar la producción de petróleo, empezando por la actualización de la infraestructura petrolera, deteriorada por el desgreño con que la manejó el régimen chavista.

Es más, varias empresas de aviación, incluyendo a Avianca, han interpretado que, con la decisión norteamericana, las sanciones contra Venezuela comenzaron a desaparecer y han solicitado la apertura de los vuelos directos Bogotá-Caracas, suspendidos desde 2017.

En Colombia, todos los candidatos a la presidencia han expresado que un aspecto fundamental de sus proyectos en política exterior es el de las relaciones con Venezuela y, en ese contexto, han señalado aproximación en una forma u otra al régimen de Maduro. Con diferentes matices, desde el restablecimiento de las relaciones diplomáticas hasta la simple apertura de la frontera. Lo cierto es que habrá un cambio respecto a la línea seguida por el Gobierno.

Por otro lado, aunque ha habido expectativa por la cumbre de Los Ángeles, varios países han anunciado que sus jefes de Estado no estarían presentes si se excluye a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

En esas condiciones no asistirían los jefes de Gobierno de los 14 países de Caricom: así lo anunció el Gobierno de la caribeña Antigua y Barbuda. Tampoco, los presidentes de Brasil, México, Bolivia, Honduras y, por otras razones, el de Guatemala. De ser así, 22 de los 35 mandatarios de la región estarían ausentes.

Se corre el riesgo de que, en el breve paréntesis en el que Biden piensa fugazmente en América Latina, la mayoría de los jefes de Estado de las naciones del continente no estuvieran presentes. Eso dejaría una mala atmósfera antinorteamericana en el continente, especialmente en un momento como el actual.

Así se podría repetir, en menor escala, el forcejeo político que se presentó entre los Estados Unidos y la Unión Soviética en 1980 por el esfuerzo norteamericano para boicotear los Juegos Olímpicos de Moscú debido a la invasión soviética a Afganistán y, posteriormente también entre ellos, por la represalia soviética de tratar de evitar la presencia del mayor número posible de Estados en los Olímpicos de Los Ángeles, en 1984.

No sería raro que Washington con la modificación de las medidas sobre Cuba y Venezuela trate también de crear un ambiente más favorable para la cumbre. En el año de 1941, después del ataque japonés a Pearl Harbor, el secretario de los Estados Unidos convocó una reunión de urgencia de los 21 países miembro de la OEA, en la que los exhortó a romper relaciones con los países del Eje y a declararles la guerra. Además, que, ante la situación de emergencia que se vivía después del ataque, todos debíamos estar unidos a la misma causa. No todos siguieron la línea.

Estados Unidos anunció una rebaja de sanciones para Venezuela y una flexibilización de condiciones económicas para Cuba, en una decisión que ha levantado la polémica en el mundo acerca de qué tan cerca está Biden de estabilizar relaciones con esos dos países.
Estados Unidos anunció una rebaja de sanciones para Venezuela y una flexibilización de condiciones económicas para Cuba, en una decisión que ha levantado la polémica en el mundo acerca de qué tan cerca está Biden de estabilizar relaciones con esos dos países. - Foto: getty images

Sin embargo, se obligó al Ecuador a firmar el llamado Protocolo de Río de Janeiro, por el que se puso fin a la guerra con el Perú y a aceptar una línea de frontera, que por muchos años fue rechazada por los ecuatorianos y que generó sangrientos conflictos bélicos entre los dos países.

Aunque todavía falta mucho tiempo y cualquier cosa puede pasar, no sería extraño que Washington en la cumbre solicitara a los asistentes una activa solidaridad frente a la invasión rusa. No se sabe cuál sería la reacción de los asistentes. Ya veremos.

¿De dónde salieron las sanciones?

Estados Unidos y su presidente de entonces, Donald Trump, aplicó las sanciones contra Venezuela y el régimen de Nicolás Maduro luego de la polémica reelección que este tuvo en 2017.

El país norteamericano no reconocía al mandatario venezolano como un presidente legítimo, y con el fin de impulsar una llegada pronta a la democracia prohibió comercializar bonos del Tesoro venezolano en mercados financieros estadounidenses o hacer negocios con PDVSA. Además, inhabilitaron a funcionarios venezolanos, a los cuales les congelaron sus activos.

Las sanciones contra Cuba también llegaron durante la era de Trump en la Casa Blanca. Dos semanas antes de la posesión de Joe Biden como presidente de los Estados Unidos, el exmandatario republicano volvió a incluir a la isla como uno de los países patrocinadores del terrorismo, categoría de la cual la nación había salido solo unos años antes con el Gobierno de Barack Obama.

Con ese estado, Washington prohíbe a esas naciones exportar o vender armas, así como ciertas exportaciones, sus capacidades militares son seriamente controladas y se les restringe de gran manera la asistencia económica.