“Han pasado casi dos meses desde el terremoto del 10 de agosto. Primer día de trabajo para el nuevo Gobierno de Colombia. 7:34 de la mañana. 7.4 grados de magnitud.

Ha dejado profundas secuelas. Por eso quiero empezar diciendo que nuestros pensamientos han estado y siguen con los damnificados y con los familiares de las víctimas fatales.
El Gobierno de Colombia reaccionó con rapidez y profesionalismo. Aún más impresionante fue para mí la solidaridad de la sociedad civil y del sector privado. Uniendo al país que acababa de salir de una campaña electoral extremadamente polarizada. Poniendo el foco en regiones como el Chocó y la costa Pacífica del Valle del Cauca, zonas históricamente marginadas.
Y también la comunidad internacional, entre ella Alemania, rápidamente inició su apoyo. Para ello fue clave la excelente coordinación del equipo de la Cancillería. ¡Muchas gracias por eso!
Ahora el reto se está trasladando desde la emergencia humanitaria hacia la reconstrucción y la reactivación económica.
La historia alemana del siglo pasado es una historia de reconstrucción y de nuevos comienzos, concretamente en dos ocasiones: reconstrucción y nuevo comienzo después de la Segunda Guerra Mundial, y después de la reunificación en 1990. Contextos y alcances muy distintos. Pero en ambos casos se mostró la importancia de la firmeza, de una ruta clara y de la cooperación de muchos. Y también quedó muy clara la necesidad de no perder de vista los aspectos sociales y socioeconómicos.
Estas experiencias mostraron que las respuestas a los distintos retos deben ser articuladas entre sí. Lo que se necesita es un enfoque integral. Aplicado a la situación de hoy, en el contexto de la inminente reconstrucción en Colombia, la sugerencia que me quisiera permitir, con todo el debido respeto, sería la siguiente: paralelamente a la construcción de infraestructura, es decir, de carreteras y edificios, también es necesaria la infraestructura socioeconómica; la conexión con los mercados, la educación y la formación profesional y, no por último, la creación de perspectivas laborales. Y no es suficiente generar estímulos económicos si al mismo tiempo no se piensa también en la protección del medio ambiente. Y tampoco basta fortalecer la seguridad si paralelamente no se generan oportunidades de desarrollo.
Es precisamente la dimensión política de la reconstrucción la que tiene un papel protagónico. Si el lema es “Build Back Better”, es decir, reconstruir de manera mejor que antes, entonces simultáneamente se deben abordar las deficiencias estructurales.
Lo mismo se puede decir del redescubrimiento mutuo luego de la superación de la división alemana e incluso del descubrimiento de toda una Europa que antes había quedado aislada detrás del Muro de Berlín y la Cortina de Hierro.
Este nuevo comienzo político también implicó una dinamización del multilateralismo, un fortalecimiento del orden internacional basado en reglas y de sus instituciones. Una mirada más allá del interés propio de corto plazo hacia el pensamiento y la acción a largo plazo en beneficio mutuo.
Nuestras experiencias con la reconstrucción en todas sus dimensiones también muestran que eso no se hace de la noche a la mañana y tampoco es un proceso lineal. Se necesitan persistencia, paciencia estratégica y un compromiso de largo plazo. Para que las víctimas no sean olvidadas. Para que todas las personas sean incluidas. Para no caer en autocomplacencia. Para preservar la cohesión social y la solidaridad.
Es este contexto social integral que es tan importante y que me preocupa si miro las recientes elecciones regionales en Alemania. Porque en estas elecciones surgieron fuerzas que buscan revertir o por lo menos cuestionar mucho de lo que se había logrado en cuanto a reconstrucción y cohesión social en los decenios desde la unificación de Alemania. Por eso es indispensable que los responsables políticos, al igual que nosotros como ciudadanos responsables y pensantes, hagamos un ejercicio de autocrítica, que nos cuestionemos si tenemos las respuestas apropiadas a las simplificaciones de los populistas. Si tenemos la caja de herramientas adecuada para los debates que ellos impulsan y luego sostienen con argumentos cada vez más irracionales, simplistas o, por qué no decirlo, llanamente falsos. Nos tenemos que preguntar también si, ante la creciente complejidad de los desafíos globales, seguimos tomando en cuenta a todas y todos los ciudadanos.
En Alemania y Europa, en Colombia y en todo el mundo debemos enfrentarnos a estas preguntas y trabajar día tras día por la conservación de lo que juntos hemos logrado: la democracia y los derechos de las minorías, el Estado de derecho y sus instituciones, la reconciliación con nosotros mismos y con nuestro entorno, una convivencia global pacífica y el fortalecimiento del multilateralismo. El consenso fundamental social se mantiene, pero se encuentra bajo fuerte presión. Y por eso necesita que lo defendamos y protejamos.
Sr. ministro Lara, amigas y amigos:
Para Alemania, Colombia es y seguirá siendo un aliado estratégico en la región. Nosotros seguimos siendo el mayor socio comercial de Colombia en la Unión Europea y las cifras van en aumento. Y seguimos comprometidos con nuestra agenda bilateral, ya sea de seguridad y paz, protección del medio ambiente y del clima, protección de los derechos humanos, así como nuestro compromiso común con el orden internacional basado en reglas. Estos principios los representa todo nuestro “Equipo Alemania”, en toda su variedad programática.
Permítanme destacar tres ejemplos:
En la lucha contra el narcotráfico internacional tenemos una responsabilidad global compartida. Junto con nuestros aliados colombianos y europeos, en el futuro queremos enfocarnos más en el tema de seguridad portuaria, fomentando proyectos de Unodc, entre otros.
En el campo ambiental, profundizamos nuestra alianza climática bilateral y nuestras medidas de apoyo al desarrollo sostenible. Hace pocos días celebramos los 10 años de “Visión Amazonia”, un proyecto del Ministerio del Ambiente para frenar la deforestación, junto con la generación de oportunidades de desarrollo alternativas en la economía circular y la bioeconomía; es un proyecto que hemos apoyado desde sus inicios, junto con Noruega y Gran Bretaña. ¡Y con convicción y compromiso seguiremos adelante con este esfuerzo!
Y también quiero mencionar el Premio Franco Alemán de Derechos Humanos, que el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, entregaré junto con mi amigo y colega Sylvain Itté; en los próximos días saldrá nuestra convocatoria.
Estimadas y estimados invitados, Sr. ministro Rodrigo Lara:
Hoy es mi última fiesta nacional como embajadora. Por suerte, aún me quedan algunos meses en el cargo y les aseguro que tengo más planes que tiempo... Pero el próximo año, en julio, mi esposo Sergio y yo regresaremos a Alemania para iniciar una nueva etapa de la vida.
Permítanme, por lo tanto, una breve retrospectiva personal: en 37 años como diplomática en Bonn, Berlín y en el extranjero, he trabajado para ocho gobiernos federales, bajo 10 ministros. Estas cifras son una muestra de continuidad, tanto personal como programática. Incluyendo el punto crítico de que entre los 10 ministros solo hubo una ministra…
Lo que siempre me ha motivado y guiado a lo largo de los años son las experiencias de la historia alemana, que hoy siguen marcando mi labor diplomática, cuando trabajo por la paz, la reconciliación y los derechos humanos en Colombia. Y siempre me ha inspirado el encuentro con nuevas personas y con los más diversos contextos, así no sean siempre tan grandiosos, coloridos y amables como los que he encontrado desde que llegué aquí, a Colombia, en 2023.
Nuestra Constitución incluye el mandato de “servir a la paz del mundo”. Eso siempre lo he sentido como un elemento enriquecedor aquí en Colombia, a pesar de todos los retos que también implica. Cuando en una ronda de las negociaciones con el ELN en México, a pocos meses de haber llegado yo aquí, una delegada del gobierno me dijo: “Su presencia aquí, señora embajadora, salva vidas en Colombia”; eso me conmovió profundamente.
Recibí ese comentario con mucha humildad, pero al mismo tiempo me invadió una sensación positiva de impacto concreto e inmediato. Y también lo percibí como un compromiso al que desde entonces he tratado de responder, un compromiso que para todos nosotros marca estándares para la acción futura.
Espero que yo, a lo largo de mi actividad diplomática, haya cumplido con estos estándares y que nosotros, como Embajada de Alemania en Bogotá, sigamos cumpliendo con ellos. Pero para ello necesitamos el apoyo de todos y cada uno y cada una de ustedes, queridos invitados. Por favor, sigan apoyándonos”.