El choque de trenes de alta velocidad en Toledo representa uno de los más grandes dolores en la historia reciente de España. En el día después de la tragedia se cuentan ya 69 muertos, mientras decenas más luchan por sus vidas en unidades de ciudades intensivos.

En medio de la tragedia, muchos ojos miran al gobierno y exigen que se asuman responsabilidades. Se trata del segundo grave accidente en un año, tras el choque de trenes en Adamuz, Andalucía, que dejó 46 fallecidos.
El diario El Mundo de España publicó un duro editorial sobre la cuota de responsabilidad del gobierno de Pedro Sánchez.

“La inmensa tragedia ferroviaria que ha dejado en Urda (Toledo) al menos 69 muertos y decenas de heridos constituye el fracaso más devastador que puede dejar un Gobierno como legado. Apenas nueve meses después del accidente de Adamuz, España vuelve a asistir a una escena de horror sobre las vías de alta velocidad. La sucesión de dos colisiones tan graves en menos de un año no es fruto de la fatalidad, sino de la degradación completa del sistema a manos de un Gobierno negligente que ha sustituido la gestión pública por un frívolo comité de campaña”, dice.
“El Ejecutivo ha puesto en riesgo la seguridad de una de las infraestructuras más sensibles del país, y con ella, la vida de los ciudadanos. De ello es enteramente responsable”, agrega.

El Mundo analizó las posibles causas del accidente y asegura que todas obedecen a una falta de buena gestión del sistema de trenes. Además, teniendo en cuenta que durante el Gobierno de Sánchez han existido otros momentos en que ha quedado claro que hay un riesgo latente para los miles de pasajeros que todos los días se movilizan en esa red que, además, es la segunda más grande del mundo. Hasta hace poco, también un orgullo de España.
“El Gobierno, centrado en el relato en vez de en la gestión, en encadenar estratagemas populistas en vez de en aprobar presupuestos, implantar reformas y emplear con sentido el récord recaudatorio, es responsable de este desastre. La primera vez pudo refugiarse en la mala suerte. La segunda vez no hay explicación aceptable. Su discurso, más que inverosímil, es insultante”, agrega el diario.
El presidente Sánchez el día del accidente tardó demasiadas horas en pronunciarse y acudir al lugar de los hechos. Fue el rey Felipe VI, quien se dirigió al país y expresó sus condolencias y su dolor.

Este jueves, en el lugar del accidente, unos 150 kilómetros al sur de Madrid, Sánchez afirmó que el Estado está volcado en “el conocimiento y el esclarecimiento de cuáles han sido las causas que han originado este terrible accidente ferroviario”.
El ministro Óscar Puente lleva sobre sus hombros estos dos accidentes. Sin embargo, nada lo lleva a dimitir ni a aceptar ningún rol en estos. El alto funcionario ha querido apuntar a un error humano, cuando ya hay reportes de que las empresas de trenes habían advertido de las fallas de comunicación en sus sistemas.
“El ministro desvía la atención, otra vez. Reducir la tragedia a la equivocación de un operario permite eludir la responsabilidad de quienes organizan, supervisan y dirigen el sistema ferroviario”, agrega El Mundo.
“La respuesta no puede ser otra tonelada de propaganda ni la búsqueda apresurada de un subordinado al que señalar. Esta segunda colisión mortal demuestra que cuando la irresponsabilidad se instala en el corazón del poder, las consecuencias pueden ser irreparables. España no puede resignarse a que la nueva normalidad sea la decadencia ni la catástrofe”, concluye El Mundo.
