Hace cerca de dos meses, el Gobierno ecuatoriano, en cabeza del presidente Daniel Noboa, anunció la imposición de una tasa de seguridad o arancel contra el Gobierno colombiano, como respuesta a la negligencia de este último para actuar en contra de distintas bandas criminales que operan en la frontera de ambos países.
Tras la medida, el mandatario colombiano decidió anunciar la reciprocidad en el arancel y adicional a ello, dejar de venderle energía a ese país. Los hechos desataron una guerra arancelaria, que en mayor parte la han sufrido los empresarios que tienen negocios en ambos países.

Recientemente, el Gobierno ecuatoriano informó cuál ha sido el recaudo de dinero tras esta situación. Aseguraron que registraron un superávit comercial de 62,9 millones de dólares con Colombia “por primera vez en más de 25 años”.
Esta guerra comercial provocó un aumento de aranceles de comercio entre ambos países, de cerca del 50%. “Entre el 1 de febrero y el 31 de marzo de 2026, la dinámica del comercio bilateral con Colombia experimentó un cambio sin precedentes”, dijo el Gobierno del vecino país a través de un comunicado.

Respecto al aumento de las exportaciones hacia el país vecino crecieron cerca de 32%, respecto a las cifras registradas en 2025, mientras que las importaciones procedentes del país se redujeron un 56,7%.

“El arancel provocó que pasaran de tener un déficit comercial con Colombia de 145,9 millones de dólares a un superávit de 62,9 millones de dólares, en apenas dos meses.
Es importante recordar que estos dos países habían mantenido hasta hace dos meses unas relaciones comerciales cercanas y productivas, de manera histórica. En los últimos años, dicha relación había generado unos 2.800 millones de dólares, con una balanza que era negativa para Ecuador en alrededor de 900 millones de pesos.

Aún no se llega a ningún acuerdo entre ambos países, pese a que ya han habido algunos acercamientos.
