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En México descubrieron un raro animal, ¿qué es?

Se trata de una chinche gigante hallada en el golfo de México.


Un hallazgo sorprendente hicieron un grupo de científicos, quienes han identificado una nueva especie de Bathonymus, el género de isópodos de aguas profundas que ha adquirido fama viral en internet, según publican en el Journal of Natural History.

Hay unas 20 especies de ‘Bathonymus’ vivas, un grupo misterioso y primitivo que habita en la zona bentónica del océano, su parte más profunda. Los crustáceos isópodos solo están emparentados de forma lejana con sus parientes decápodos más conocidos, los cangrejos, las gambas y las langostas.

Recientemente, un grupo de investigadores taiwaneses, japoneses y australianos descubrieron la última criatura de esta lista, la ‘B. yucatanensis’, una nueva especie de unos 26 centímetros de longitud, un 2.500 % más grande que la cochinilla común.

Los isópodos de las profundidades marinas pertenecen al mismo grupo que los isópodos terrestres, conocidos como cochinillas y chinches, que se alimentan de materia en descomposición y que probablemente resulten familiares a cualquiera que haya levantado una roca o cavado en el jardín.

De hecho, su aspecto es bastante similar si no fuera por su extraordinario tamaño: las más grandes llegan a medir casi 50 centímetros. Y, al igual que las cochinillas, aunque su aspecto sea un poco aterrador, son completamente inofensivas para el ser humano.

“El Bathynomus giganteus fue descubierto hace más de un siglo, y se han estudiado más de 1.000 ejemplares sin que hasta ahora se haya sugerido la existencia de una segunda especie con el mismo número de espinas pleotelsónicas –añaden–. El examen superficial, utilizando solo las espinas pleotélicas, podría dar lugar fácilmente a que los especímenes del B. yucatanensis fueran identificados erróneamente como B. giganteus”.

“En comparación con el B. maxeyorum, el rasgo más distintivo es el número de espinas pleotelson-11 espinas en el B. yucatanensis frente a 7 en el B. maxeyorum”. La coloración amarilla cremosa del caparazón lo distingue aún más de sus parientes más grises.

Para estar seguros, los científicos realizaron un análisis genético molecular comparando el B. giganteus y el B. yucatanensis. “Debido a las diferentes secuencias de los dos genes (COI y 16S rRNA), junto con las diferencias en la morfología, lo identificamos como una nueva especie”, escriben. El árbol filogenético que construyeron mostró que el B. yucatanensis está más estrechamente relacionado con el B. giganteus.

El ‘B. giganteus’ es efectivamente la especie más cercana al ‘B. yucatanensis’, afirman los autores. Esto indica que las dos especies probablemente tuvieron un ancestro común. Además, es posible que existan otras especies de Bathynomus no descubiertas en el Atlántico occidental tropical”.

El artículo también aclara que los especímenes del mar de China Meridional identificados como el B. kensleyi son en realidad B. jamesi. El B. kensleyi está restringido al mar del Coral, frente a la costa de Australia.

“Cada vez es más evidente que las especies de Bathynomus pueden ser excesivamente similares en su aspecto general, y también que existe una larga historia de identificación errónea de las especies del género”, advierten los autores.

Señalan que estas distinciones de especies recién establecidas tienen implicaciones para la conservación. “Algunas especies de Bathynomus con potencial comercial se han convertido en el objetivo de la pesca de arrastre en aguas profundas”, afirman. Aunque los isópodos gigantes solo se explotan esporádicamente. “Para la gestión de las pesquerías de Bathynomus, es importante saber con precisión qué especies se están capturando”.