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Esta es la condena que deberá pagar un alemán acusado de canibalismo

La corte, que encontró culpable al hombre de asesinato y perturbación al descanso de los muertos, descartó que obtenga la libertad dentro de los primeros 15 años de condena.


Un tribunal de Berlín condenó este viernes a un hombre a cadena perpetua por asesinar a su pareja sexual como parte de una fantasía de canibalismo.

El tribunal avaló el resultado de las investigaciones que permitieron determinar que el hombre, Stefan R, un profesor de 42 años, atrajo a su víctima, otro hombre, hacia su apartamento antes de matarlo el 6 de septiembre de 2020. Después descuartizó el cuerpo y desperdigó las partes en distintos puntos de la capital alemana.

La corte, que encontró culpable al hombre de asesinato y perturbación al descanso de los muertos, descartó la posibilidad de que el hombre obtenga la libertad dentro de los primeros 15 años de condena, debido a la gravedad del delito.

“Es inhumano”, indicó el juez, Matthias Schertz, durante la lectura de la sentencia. “Un acto muy despreciable”, añadió.

“El tribunal accedió a la solicitud del fiscal. Comunicado de prensa de los tribunales penales de Berlín”, destacó la Fiscalía de Alemania tras la sentencia.

El hombre habría tomado un taxi para dirigirse al apartamento del sospechoso situado en Berlin-Pankow, al norte de la capital alemana.

Stefan R. le habría dado un vaso con GHB, la “droga del violador”, con la que habría perdido conocimiento.

El condenado conoció a su víctima, un hombre de 43 años, en una app de citas unas horas antes del crimen, según los investigadores del caso. Persuadió a su víctima para que se drogara y quedara inconsciente, pero su víctima no pensó que fuera a ser asesinado, según el juez.

Los investigadores demostraron que atacó a su víctima con un cuchillo y le cortó la garganta mientras estaba vivo. Después, según los investigadores, le cortó los genitales y se los comió.

El juez destacó que el acusado tenía “ideas cada vez más desarrolladas sobre el asesinato y el canibalismo” y que visitó diversos foros de internet que hablaban sobre el asunto.

El tribunal especificó que, a diferencia de algunas de las personas activas en estos sitios, el acusado había planificado el delito con antelación. La Policía encontró herramientas para desmembrar, incluyendo “instrucciones para asesinar y castrar”, en su domicilio.

El crimen fue descubierto después de que personas que caminaban en una zona boscosa encontraran unos huesos que más tarde se identificaron como los restos del hombre, que llevaba desaparecido varias semanas.

El acusado le cortó el cuello y lo dejó desangrarse, “porque eso lo estimulaba sexualmente”, afirmó, por su parte, el procurador Martin Glage.

Al analizar el teléfono de la víctima los investigadores lograron identificar al taxista que lo llevó a la casa del acusado.

La policía halló rastros de sangre, otras partes del cuerpo y varios instrumentos, entre ellos una sierra para cortar huesos.

“Había mucha sangre de la víctima”, según Glage. No hay indicios de un crimen por consentimiento: la víctima “quería salir viva” de ahí, añadió.

Los investigadores revelaron luego que el acusado había realizado antes búsquedas “concretas y detalladas” en diferentes foros relacionados con el canibalismo.

El acusado guardó silencio durante los cinco meses que duró el juicio, pero al final negó haber matado a su pareja sexual. Justificó que sus comentarios en los foros eran únicamente “fantasías”, aseguró que habían pasado la noche en habitaciones separadas y que descubrió su cuerpo “al despertar”.

Así, indicó que no había llamado a los servicios de emergencia “por miedo” a que su homosexualidad pudiera hacerse pública, un testimonio que el juez rechazó. Se espera que el acusado apele la sentencia.

El caso recuerda el de Detlev Günzel, un excomisario de policía reconocido como el culpable de haber matado y descuartizado a un hombre que le pidió lo hiciera y a quien encontró en un sitio internet de fetichistas de antropofagia. No se comprobó canibalismo.

Otro caso que ocurrió en Alemania a inicios de los años 2000 fue el de Armin Meiwes, apodado “el caníbal de Rotenburgo”, condenado a prisión perpetua en 2006 por un homicidio seguido de antropofagia, que fue completamente filmado.

Con información de Europa Press y AFP