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Fabricantes de Sputnik V respondieron a las acusaciones de supuesto “robo” de la fórmula de la vacuna de AstraZeneca

De acuerdo con información del Reino Unido, un ‘topo’ de Moscú robó la información en persona.


Medios de comunicación del Reino Unido acusaron en los últimos días al fabricante de la vacuna rusa Sputnik V de robar la fórmula del inmunizante de AstraZeneca.

Tras esa acusación, la farmacéutica rusa emitió un comunicado en el cual señala que su biológico “se basa en una plataforma adenoviral humana diseñada hace siete años, muy diferente” a la desarrollada en Oxford.

“Los tabloides del Reino Unido vuelven a difundir viejas noticias falsas sobre tecnología ‘robada’. Sputnik V se basa en una plataforma adenoviral humana diseñada hace 7 años, muy diferente a la vacuna AstraZeneca, basada en adenovirus de chimpancé. Las mentiras en los medios socavan la alianza mundial para luchar contra la covid-19”, señaló el laboratorio Gamaleya en su cuenta en Twitter.

“La historia, originada por el tabloide ‘The Sun’, es impulsada por quienes se oponen al éxito de una de las vacunas más eficaces y seguras del mundo contra la covid-19 y consideramos que tales ataques son muy poco éticos, ya que socavan el esfuerzo de vacunación mundial”, agregó.

Las acusaciones hacia Rusia fueron publicadas por el diario The Sun, que informó, sobre la base de fuentes de seguridad anónimas, que “espías que trabajaban para el Kremlin habían robado el plano del fármaco contra la covid de la compañía farmacéutica multinacional para diseñar su propia vacuna”.

“Tampoco tiene absolutamente ningún sentido científicamente, ya que Sputnik V y AstraZeneca usan plataformas diferentes. Sputnik V se basa en una plataforma adenoviral humana bien estudiada cuya eficacia y seguridad han sido probadas durante décadas”, indica el comunicado.

Agrega que “los desarrolladores de Sputnik V, el Centro Gamaleya, utilizaron la misma plataforma adenoviral humana para su investigación pionera a lo largo de los años, incluidas las vacunas contra el ébola en 2017 y MERS en 2019, para desarrollar rápidamente la vacuna de Rusia contra la covid-19″.

“Por el contrario, AstraZeneca utiliza un vector adenoviral de chimpancé para su vacuna en lugar del vector humano utilizado por Sputnik V”, indica el documento.

Señala, además, que “la vacuna rusa es única entre todas las vacunas contra covid en el uso de refuerzo heterogéneo (dos vectores diferentes, Ad26 y Ad5, para que las dos inyecciones logren una inmunidad más fuerte y duradera) o un enfoque de combinación y combinación, mientras que AstraZeneca utiliza el mismo vector dos veces”.

“A diferencia de otras vacunas que se utilizan hoy en día, Sputnik V tiene un excelente perfil de seguridad con muy pocos eventos adversos graves reportados en comparación con otras vacunas y ningún caso de miocarditis o trombosis venosa cerebral (TVC). También es importante señalar que el equipo de Sputnik V y AstraZeneca están realizando ensayos clínicos conjuntos en asociación sobre el uso combinado de las dos vacunas y han publicado información sobre seguridad y eficacia”, enfatiza.

Y puntualiza señalando que “esa oferta se extendió a AstraZeneca en noviembre pasado para ayudarlo a aumentar su eficacia y lanzó las primeras pruebas de combinación y combinación de vacunas anticoronavirus del mundo”.

En el texto, también se agregó: En lugar de difundir historias falsas, los medios de comunicación y los servicios gubernamentales del Reino Unido deberían proteger mejor la reputación de AstraZeneca, una vacuna segura y eficiente que es constantemente atacada por los competidores en los medios con hechos sacados de contexto”, finaliza.

El diputado conservador Bob Seely, un experto en asuntos rusos, alertó: “Creo que debemos tomarnos en serio el espionaje ruso y chino. Ya sea robando el diseño de AstraZeneca o chantajeándonos con energía por parte de estos regímenes autoritarios y totalitarios, tenemos que ser inteligentes con ellos”.

La acusación, replicada por otros medios locales, generó debate en torno a ambas vacunas, en momentos en que la Organización Mundial de la Salud se niega a autorizar el biológico Sputnik. Los científicos visitaron las instalaciones rusas en febrero y no encontraron los datos necesarios para su validación internacional.

*Con información de la AFP.