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Golpe al planeta: ¿camina hacia atrás Estados Unidos en la lucha contra el cambio climático?

Ocho días después de su decisión contra el aborto, la Corte Suprema hiere de muerte la política del gobierno de Joe Biden para luchar contra el cambio climático. ¿Qué sigue? 


Cuando millones aún no se reponían del giro que vivió Estados Unidos tras la sentencia que permitió la prohibición del aborto, luego de más de 50 años de haberlo permitido con libertad, llegó otra sacudida que demuestra que el cambio que vive este país es profundo y moverá sus más sólidos cimientos.

El organismo le quitó los dientes al gobierno Biden para luchar contra el cambio climático. Lo hizo con una decisión muy similar a la anterior: estableció que solo los estados tienen el poder de regular las emisiones de dióxido de carbono y no la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA), que depende de la Casa Blanca.

“Fijar un límite a las emisiones a un nivel que requeriría una renuncia nacional al carbón para generar electricidad podría ser una solución relevante a la crisis actual. Pero no es creíble que el Congreso le haya dado a la EPA la autoridad para aprobar tal medida”, aseguró el juez John Roberts.

El presidente Joe Biden utilizó casi las mismas desgarradoras palabras de ocho días atrás. “Devastadora”, fue la expresión que usó para calificar el fallo que, según él, “pretende hacer retroceder al país”.

El mandatario aseguró, sin embargo, que no claudicará en su esfuerzo por esta causa global. “Aunque esta decisión amenaza con dañar la capacidad de nuestro país para mantener nuestro aire limpio y combatir el cambio climático, no cejaré en el uso de mis autoridades legales para proteger la salud pública y hacer frente a la crisis climática… Nuestra lucha contra el cambio climático debe seguir adelante y lo hará”, dijo.

La llegada de Joe Biden al poder había generado una esperanza en el mundo entero. Los cuatro años de gobierno de Donald Trump fueron trágicos para el medio ambiente. Junto con China, Estados Unidos es el país que más gases de efecto invernadero aporta al planeta. Por lo tanto, aunque decenas de países se sumen a disminuir sus emisiones, si el Tío Sam no lo hace, esa causa está casi perdida.

El último informe sobre el clima del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático) había mostrado la inminencia de tomar acciones más radicales y el enorme costo que el planeta ha pagado por no haberlo hecho antes.

El organismo dijo que el abandono del carbón es necesario de aquí a 2050, y que el mundo debe renunciar en 60 por ciento –como mínimo– al petróleo, y en 70 por ciento al gas. “Con los actuales compromisos, el objetivo de controlar el aumento de la temperatura media del planeta a +1,5 ºC está fuera del alcance”, explicó el informe.

Ni siquiera se lograría el +2 ºC, sino que el mundo se dirige hacia un calentamiento “catastrófico” de 3,2 ºC.

Los cuatro años de Donald Trump habían sido de pesadilla para este trabajo. El magnate ha sido uno de los mayores negacionistas del cambio climático. “No me lo creo”, había dicho frente a la presentación mundial de este informe.

En otra oportunidad, señaló que estaba seguro de que el “clima se enfriará”. Trump recogía así el sentir de miles de norteamericanos que creen que imponer medidas a favor del clima saldrá demasiado costoso para la economía y, especialmente, para algunas industrias líderes en el país.

La sentencia no alienta a una economía basada en el uso del carbón, sino que le entrega el poder al Congreso de los Estados Unidos de regular el tema. Sin embargo, como los demócratas hoy no tienen mayorías, se anticipa que la política con la que Biden quería trabajar no será promovida en el Legislativo.

La sentencia, a su vez, genera nuevamente miedos porque otros temas como los derechos de la población LGBTI sufran duros reveses. Este será otro tema que encenderá la contienda electoral de finales de año, en donde se juega nuevamente la composición del Congreso. El aborto y el cambio climático serán dos banderas que se ondearán con mucho vigor.