Todo un misterio gira en torno a una carta escrita hace más de un siglo, concretamente en 1916, y que finalmente llegó a su destino, aunque terminó en manos de un receptor diferente. El inusual caso se dio a conocer en Londres, Reino Unido, y ha centrado la atención de curiosos y otros como Stephen Oxford, editor de Norwood Review, que lo ha encontrado ‘fascinante’.
“Mi querida, Katie”, así comenzaba la carta que debía llegar precisamente a Katie Marsh, la esposa de un comerciante de sellos reconocido en la época, pero que terminó ‘perdida’ en el camino, aún de forma incierta. Tuvo que pasar un siglo para que alguien se preguntara por el origen del texto y la forma en que durante ese tiempo aparentemente nadie sabía de su existencia.
A letter posted to "my dear Katie" in 1916 has just arrived in Crystal Palace.Stephen Oxford, editor of the Norwood Review, said Oswald Marsh was a highly regarded stamp dealer. Written by family friend Christabel Mennell, daughter of a wealthy local tea merchant Henry Mennell. pic.twitter.com/rmWSPZ2Tm0
— The Norwood Society (@NorwoodSociety) February 16, 2023
Las averiguaciones empezaron una vez que Finlay Glen, un director de teatro, revisó su buzón y se encontró con la misiva fechada de 1916. En principio, creyó que decía 2016, pero al revisarla con más detenimiento, encontró que el año era el correcto y que tenía el sello de quien era el monarca en ese entonces, el rey Jorge V.

Desconcierto 100 años más tarde
“Estábamos bastante desconcertados en cuanto a cómo pudo haber tardado tanto en ser entregado, pero pensamos que debe haberse alojado en algún lugar de la oficina de clasificación y un siglo después fue encontrado y alguien lo colocó en el correo”, señaló el joven de 27 años, según recogió The Guardian.

Glen no se quedó con la curiosidad y abrió la carta. Aun cuando el nombre del destinatario era diferente al suyo, el hecho de que esta hubiese llegado a su residencia en el sur de Londres 100 años más tarde pudo más. Sin embargo, se disculpó si había roto alguna ‘regla’.

¿Quién escribió el origen del misterio?
Como remitente figuraba Christabel Mennell, una amiga de Katie que (de acuerdo con ese medio británico) era cercana al círculo de los Marsh y provenía de una familia con comodidades. En su escrito, ella aseguró sentirse “bastante avergonzada de mí misma después de haber dicho lo que dije”, y agregó que la embargaba un sentimiento de ‘miseria’ tras contraer “un resfriado muy fuerte”.
En ese momento la mujer pasaba vacaciones en Bath (Inglaterra), probablemente sin imaginarse que su correo jamás llegaría a las manos de Katie. Oswald Marsh, el esposo de la destinataria, fue reconocido en su tiempo por la experticia en su trabajo, al punto que no era extraño que lo llamaran a testificar en casos sobre sellos falsos.

En medio de esta historia, la compañía de servicios postales Royal Mail todavía no se explica cómo se perdió ese escrito en el camino, mientras que el editor de Norwood Review, Stephen Oxford, consideró que podría haberse extraviado en la oficina de clasificación de Sydenham. Lo cierto es que su hallazgo entrega una imagen de cómo era la vida en esa zona británica.
“Oswald Marsh está registrado en 1901, viviendo en Crystal Palace como inquilino y comerciante de sellos. Entonces tenía 20 años y sospecho que estaba siendo financiado por su padre, que era un arquitecto bastante rico que vivía en Irlanda del Norte”, dijo Oxward, citado por el diario The Guardian. Por su parte, para Oxford, este hecho no deja de ser inusual.

