Después de meses de insultos, de descalificaciones, amenazas y choques ideológicos, la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, terminó provocando sorpresa en la prensa estadounidense por el tono moderado y, en algunos sectores, generó críticas por lo que consideraron una abrupta desescalada tras meses de retórica incendiaria.
Medios como Politico, The New York Times y Los Angeles Times coincidieron en que el encuentro en la Casa Blanca estuvo muy lejos del choque frontal que algunos sectores anticipaban. Por el contrario, tras más de dos horas de conversación a puerta cerrada, ambos mandatarios intercambiaron gestos de cortesía, sonrisas y declaraciones prudentes.

Politico subrayó que Trump y Petro pasaron “un año lanzándose invectivas” para luego salir de su primer cara a cara con palabras medidas y una disposición explícita a cooperar.
Aunque el medio remarcó que persisten profundas diferencias en temas como narcotráfico, energía y operaciones militares estadounidenses en la región, destacó que el encuentro marcó un giro frente a la política de máxima presión que, semanas atrás, llevó a Trump a amenazar a Colombia con sanciones, aranceles e incluso acciones militares.
Además, recordó que el presidente estadounidense llegó a calificar a Petro, de quien reiteran su pasado como exguerrillero, como “fantástico”, una descripción que contrasta con los insultos previos, cuando lo llamó “enfermo” y sugirió que Colombia podría ser blanco de una intervención militar. Para Politico, esta moderación encaja con una táctica recurrente de Trump: elevar la presión retórica para luego ceder en favor de promesas de cooperación futura.
Desde The New York Times, el énfasis estuvo en el alivio que generó la reunión, especialmente entre sectores diplomáticos colombianos. El diario recordó que muchos temían una emboscada pública en el Despacho Oval, una escena habitual durante el mandato de Trump. Sin embargo, las imágenes posteriores con sonrisas, regalos y una nota que decía “Amo a Colombia” mostraron un escenario muy distinto.

El rotativo neoyorquino destacó que, aunque no quedó claro qué acuerdos concretos se alcanzaron, el simple hecho de haber evitado una confrontación abierta ya fue interpretado como un éxito diplomático. Petro incluso calificó la reunión con un “nueve” sobre diez y aseguró que ni las sanciones en su contra ni sus problemas de visa ocuparon la conversación.
Por su parte, Los Angeles Times recordó la magnitud de los insultos cruzados que precedieron al encuentro, al señalar que Trump había acusado a Petro de fabricar cocaína, mientras que el presidente colombiano lo había comparado con Adolf Hitler. El medio calificó la reunión como “productiva”, aunque subrayó que no borró las profundas diferencias políticas entre ambos líderes.

El diario puso el acento en el deterioro previo de la relación bilateral, como la descertificación de Colombia como socio antidrogas, la suspensión de ayuda por más de 740 millones de dólares y la revocatoria de la visa de Petro. En ese marco, la moderación posterior fue vista por algunos analistas como un repliegue táctico de Trump más que como una reconciliación genuina.
Los tres medios coincidieron en que el trasfondo de la reunión fue la seguridad regional. Trump insistió en la lucha contra el narcotráfico y en el papel de Colombia como principal productor mundial de cocaína, mientras Petro defendió su enfoque, crítico de la erradicación forzada y centrado en las causas sociales del problema.

La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, que Petro había condenado con dureza semanas atrás, también sobrevoló el encuentro. Aunque el mandatario colombiano mantuvo sus críticas en declaraciones posteriores, optó por un tono contenido frente a Trump, una moderación que no pasó desapercibida para la prensa estadounidense.










