Tras los terremotos de magnitud superior a 7 que sacudieron a Venezuela el 24 de junio, con apenas unos segundos de diferencia entre uno y otro, la destrucción ha sido masiva. Los reportes oficiales indican que cerca de 1.700 personas han fallecido y que aún hay miles de desaparecidos.

No obstante, seis días después de la tragedia continúan registrándose en redes sociales y en los reportes de las autoridades nuevos rescates de personas con vida.
Aunque con el paso del tiempo las probabilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen, estas dependen en gran medida de las condiciones en las que haya quedado atrapada cada persona. Factores como la existencia de bolsas de aire, el acceso al agua, la gravedad de las heridas e, incluso, la temperatura del entorno pueden ser determinantes para prolongar la supervivencia.
A lo largo de la historia, distintos terremotos de gran magnitud han dejado casos considerados casi milagrosos, en los que personas fueron rescatadas con vida días, semanas e incluso meses después del desastre.

Estos antecedentes mantienen viva la esperanza de los equipos de rescate y de las familias que aún esperan noticias de sus seres queridos en Venezuela.
Uno de los casos más conocidos ocurrió en Pakistán, país que en 2005 sufrió uno de los terremotos más devastadores de su historia reciente.

El sismo, de magnitud 7,6, se registró la mañana del 8 de octubre y afectó amplias zonas de Pakistán, India y Afganistán. La catástrofe dejó cerca de 86.000 personas fallecidas y más de 106.000 heridas, además de millones de damnificados y cientos de miles de viviendas destruidas.
Fue en medio de esta tragedia donde ocurrió uno de los casos de supervivencia más extraordinarios registrados tras un terremoto de gran magnitud. Se trata de Naqsha Bibi, una mujer de 40 años que permaneció atrapada bajo los escombros durante dos meses, hasta que fue rescatada el 10 de diciembre de 2005.

La mujer quedó sepultada en la cocina de su vivienda, ubicada en la región de Muzaffarabad, donde un pequeño espacio entre los escombros le permitió sobrevivir. Durante todo ese tiempo permaneció prácticamente inmóvil, en posición fetal. Cuando fue encontrada, pesaba apenas 35 kilogramos debido a la prolongada falta de alimento.
Su rescate fue considerado casi un milagro. Ocurrió cuando un grupo de vecinos removía escombros en la zona y, de manera inesperada, logró encontrarla con vida. “Ni siquiera la estábamos buscando”, declaró en ese momento su primo, Faiz Din, quien participó en el hallazgo.

Junto a Naqsha Bibi también se encontraron restos de alimentos en avanzado estado de descomposición, lo que hace pensar que pudo alimentarse de ellos durante parte del tiempo que permaneció atrapada.
De igual forma, se cree que sobrevivió gracias al agua de lluvia que se filtraba entre los escombros hasta el pequeño espacio donde se encontraba, aunque las circunstancias exactas de cómo logró mantenerse con vida nunca pudieron establecerse con certeza.
