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Tik tak: La danza de los millones en las campañas presidenciales

Los candidatos tienen que rendir cuentas, pero muchas veces quedan boquetes. Por uno de ellos se coló y se gastó la platica de Odebrecht. ¿Quién recibe más? ¿Quién gasta más? ¿Y qué pasa con los que no alcancen el umbral? Se pregunta María Isabel Rueda.


A las 7:36 a. m. suena el segundo Tik Tak de hoy 12 de mayo en SEMANA y suena por los lados de la plata que se mueve en las campañas, mucha plata, sobre todo invertida en publicidad.

Es obligatorio reportar los ingresos y gastos en los que incurre un candidato, pero siempre quedan dudas acerca de su veracidad. Por ejemplo, sin ir muy lejos, en la pasada campaña presidencial la plata de la multinacional Odebrecht entró y salió por uno de esos boquetes.

¿Qué dicen las cuentas hasta ahora? Que la campaña que más plata ha recibido es la de Sergio Fajardo, con más de $ 6.000 millones, pero la que más ha gastado es la de Gustavo Petro, que ha gastado más de $ 6.000 millones.

Lo que no hayan reportado hasta ahora tendrán que hacerlo en un plazo que se vence un mes después de celebrar las elecciones, so pena de incurrir en sanciones económicas que poco se ven en la práctica.

¿Qué mira o debería mirar con el máximo cuidado al Consejo Electoral? Que las empresas privadas no se pasen de donaciones de $ 2.700 millones. Es obvio que el que más plata tiene es Gustavo Petro, porque recibió del Estado el dinero por reposición de 8 millones de votos que sacó en las elecciones pasadas, y los que menos recursos tienen son Ingrid Betancourt y Enrique Gómez, a quienes les acaban de resucitar sus movimientos políticos y que en las últimas elecciones no alcanzaron el umbral para la reposición, salvo por Humberto de la Calle, que cumplió y compitió por el partido de Ingrid, pero quien no milita en su partido. Luego, si ella se retira o sigue hasta el final, pero no logra el umbral, quedará en el extraño mundo de que la única plata que tendrá para sufragar sus gastos de campaña será la de Humberto de la Calle.

Un último comentario sobre el retiro como candidato del exgobernador de Antioquia, Luis Pérez: como dice el dicho popular, en esta campaña hay mucho candidato que encontró el palo de mango muy bajito.

Pero eso obliga al Estado a invertir dineros públicos vía la desprestigiada Registraduría en el mecanismo electoral, incluida la impresión de las papeletas de votación. ¿No sería útil en una futura reforma electoral que sea algo por fuerza mayor ―como enfermedad o muerte― y que el plazo para retirar una candidatura se cumpla o se venza antes de que el Estado haga el gasto de inversión en el mecanismo electoral? O si no se volvería costumbre que el que quiera aspira, y cuando la vea color de hormiga, se retira, pero previamente se ha dado su bañito de popularidad como candidato presidencial. Hay que hacer algo porque esto no suena serio.