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Venezuela busca inversionistas para salvar del socialismo a empresas estatales

Desde el gobierno se busca capital para empresas importantes para la economía del país, pero que están estancadas.


El gobierno de Venezuela está buscando inversionistas privados con el fin de inyectarles capital a ciertas empresas del Estado, que son vitales para el crecimiento económico, pero que están paralizadas hace décadas por su administración del gobierno socialista.

Se conoció que desde el lunes 16 de mayo el gobierno del país vecino tiene la intención de ofrecer participaciones entre el 5 % y el 10 % en empresas de diferentes sectores, que van desde proveedores de servicios de telefonía e internet, hasta un productor petroquímico.

Venezuela entiende que este tipo de industrias podrían ser objetivos atractivos para los inversores de otros países; sin embargo, el mayor desafío es saber quién estaría dispuesto o podría asumir una posición minoritaria en las empresas venezolanas, las cuales han tenido gigantescas pérdidas.

Hasta el momento no se tienen detalles del gobierno sobre esta venta, ni el precio que busca para las acciones de las empresas y tampoco en qué mercado de valores podrían cotizar.

Este podría ser un paso para devolver las empresas a manos privadas. Sin embargo, hasta ahora todo es una especulación.

“Necesitamos capital para el desarrollo de todas las empresas públicas”, dijo Nicolás Maduro durante un evento televisado el miércoles. “Necesitamos tecnología. Necesitamos nuevos mercados y vamos a seguir adelante”, agregó.

Esta es una clara desviación del predecesor de Maduro, el difunto expresidente Hugo Chávez, quien nacionalizó muchas empresas en su intento de transformar el país sudamericano en un estado socialista.

En su intervención, Maduro señaló que entre estas empresas se encuentran CANTV y su filial Movilnet, la productora Petroquímica de Venezuela y un conglomerado enfocado en el sector minero.

Otra variable que aún no se sabe es que el interés puede estar limitado a inversores con vínculos con el gobierno o aquellos con apetito por el riesgo, ya que los porcentajes anunciados por Maduro no les darían a los inversores privados poderes de decisión para emprender cambios muy necesarios dentro de las corporaciones, lo que no genera una confianza en una posible inversión.

Es importante destacar que el país aún se encuentra bajo sanciones económicas impuestas por EE. UU. y otras naciones, con lo cual se impide que los inversores puedan canalizar dinero a las empresas estatales de Venezuela.

A principios de siglo, Hugo Chávez tomó el control en los sectores de electricidad, telecomunicaciones, gas natural y petróleo. Pero el gobierno realizó inversiones mínimas y descuidó algunas de estas empresas, lo que las ha dejado brindando servicios deficientes.

En este sentido, los economistas señalan que el gobierno de Venezuela necesita mejorar en la prestación de los servicios.

“Sin duda estamos viendo un cambio de paradigma que en gran medida es forzado por las circunstancias, pero también impulsado en gran medida por la supervivencia política”, Luis Prato, economista senior de la firma Torino Capital.

“Desde junio de 2014, con esta caída significativa en los precios del petróleo, la administración de Maduro comenzó a ver una caída en los ingresos petroleros. Luego, pasamos por un período de 2014 a 2019 de control de precios, de un estado más interventor”, agregó.

Pero al estar más hundidos y a medida que el Estado perdió la capacidad de generar riqueza y crecimiento, dijo Prato, “comenzó a abrir espacio para la participación del sector privado”.

Venezuela todavía se encuentra sumergida bajo una prolongada crisis social, económica y humanitaria que se atribuye a la caída de los precios del petróleo, las sanciones económicas y dos décadas de mala gestión por parte de gobiernos socialistas.

No obstante, el gobierno venezolano ha tomado medidas con el fin de aliviar algunas de las presiones económicas, tanto así que ya renunció a sus esfuerzos para restringir las transacciones en dólares estadounidenses a favor del bolívar local, cuyo valor ha sido borrado por la inflación.