El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, anunció este lunes el despliegue de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y de los cuerpos de seguridad ciudadana en la frontera con Colombia.

De acuerdo con Cabello, la medida es estrictamente de carácter preventivo, con el objetivo de resguardar el territorio venezolano frente al recrudecimiento de la violencia y el deterioro del orden público en Colombia.
El funcionario venezolano enfatizó en la necesidad de proteger a la población civil que reside en las zonas limítrofes con Colombia, y aseguró que están “obligados a tomar previsiones siempre para prevenir que nuestra gente que vive en Venezuela se sienta afectada”.
Cabellos subrayó que el Estado venezolano actuará con firmeza para mantener la paz interna y desmarcó la política de su país de los problemas internos de Colombia, reiterando el principio de no injerencia.

Resaltó que la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, fue muy clara respecto a este tema: “No queremos conflictos internos en Venezuela y, mucho menos, que no sean nuestros”, concluyó.
Aunque Cabello confirmó la movilización militar y policial en la zona de frontera, prefirió mantener en reserva los detalles logísticos del operativo. No se especificó el número de efectivos desplegados ni los puntos exactos de control, así como tampoco si se aplicarán restricciones migratorias.
Cabello mencionó que las autoridades están investigando un incidente en Guasdualito, estado de Apure, donde aseguró que “una persona falleció en circunstancias extrañas”, pero no se refirió a un presunto bombardeo del ejército de Venezuela contra un campamento del ELN en ese mismo estado.

Cabe recordar que defensores de derechos humanos y activistas denunciaron el pasado sábado, 31 de octubre, un presunto bombardeo en el sector Buena Vista del Meta, municipio Pedro Camejo, del estado Apure.
De acuerdo con la información que se conoce hasta el momento, nueve cuerpos habrían sido trasladados a San Fernando de Apure, donde se estarían adelantando las labores de identificación; y otros 10 permanecen en el lugar.
El ataque habría sido perpetrado con helicópteros artillados y drones sobre el campamento, ubicado en una zona boscosa al suroeste de Apure, relató una fuente militar vinculada al operativo que habló bajo anonimato con AFP.

Indicó que el operativo contó con apoyo de inteligencia de Estados Unidos. “Nos ayudó gente de la CIA y el FBI. Esto fue una orden de Estados Unidos”, afirmó, pese a que las autoridades venezolanas no se han pronunciado.
La defensora de derechos humanos y experta en asuntos militares Rocío San Miguel dijo que el ataque refleja un “cambio de doctrina” en las fuerzas armadas venezolanas que se había mantenido neutrales ante la presencia del ELN y otras guerrillas en varios puntos de la frontera.
