El Gobierno de Venezuela anunció este martes, 28 de julio, que citó al embajador de la República Islámica de Irán en Caracas para hacerle entrega de una nota de protesta, a raíz de las recientes declaraciones realizadas por el canciller iraní, Abbas Aragchi, en referencia a Venezuela.

La medida fue adoptada luego de que la Cancillería venezolana calificara como “despectivas e impropias” algunas de las expresiones del funcionario iraní hacia las autoridades y las instituciones del país.
Mediante un comunicado difundido en X, el organismo exigió el “cese de toda alusión o comparación que menoscabe la dignidad, la soberanía, la institucionalidad o el buen nombre de la República Bolivariana de Venezuela”.
🗣️#Atención | Hoy, fue convocado a la cancillería venezolana el embajador de la República Islámica de Irán en Venezuela para hacer entrega de nota de protesta por las expresiones despectivas e impropias sobre las instituciones y autoridades de Venezuela
— Min.Relaciones Exteriores y Comercio Internacional (@Cancilleria_ve) July 29, 2026
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“El gobierno venezolano reitera su posición acerca de las bases de las relaciones entre todos los países: el respeto recíproco, la igualdad soberana, la no injerencia en los asuntos internos y los demás principios del Derecho Internacional que han orientado históricamente las relaciones entre la República Bolivariana de Venezuela y la República Islámica de Irán”, dice el comunicado.
Las declaraciones que provocaron el malestar de Caracas fueron pronunciadas por Aragchi en medio de sus comentarios sobre las tensiones que mantienen Irán y Estados Unidos.
“Esto no es Venezuela, donde toman a una persona y todas las demás se asustan y retroceden”, manifestó el canciller iraní.
Frente a esta situación, el Ejecutivo venezolano volvió a defender que los vínculos entre países deben desarrollarse sobre la base del respeto recíproco, la igualdad soberana y la ausencia de interferencia en los asuntos internos.

La relación entre Venezuela e Irán ha sido históricamente muy estrecha, pero después de la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 entró en una etapa más pragmática y menos ideologizada, especialmente por el giro de Caracas hacia Washington bajo la presidencia encargada de Delcy Rodríguez.
El acercamiento entre Caracas y Teherán se profundizó durante el gobierno de Hugo Chávez, desde 1999.

Ambos gobiernos compartían una fuerte oposición a Estados Unidos, una visión de política exterior basada en un mundo “multipolar” y una relación estrecha dentro de organismos como la OPEP y el Movimiento de Países No Alineados.
Con Maduro, esa alianza continuó y se amplió a petróleo, petroquímica, gas, agricultura, tecnología, transporte, alimentación, salud y cooperación científica, entre otros sectores.

En 2025, Caracas seguía describiendo oficialmente a Teherán como un socio estratégico
