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Wikileaks: sindicatos de periodistas piden la liberación de Julian Assange

Para el Club de Prensa suizo, “al extraditar a Assange, estamos tomando como rehén a la democracia”.


Una quincena de representantes de asociaciones y sindicatos de prensa llamaron el miércoles desde Ginebra a las autoridades británicas a “liberar inmediatamente y sin condiciones” al fundador de WikiLeaks, Julian Assange.

“Pedimos que Julian Assange sea liberado, rehabilitado (y) entregado a su familia, que pueda al fin vivir normalmente”, dijo Dominique Pradalié, presidente de la federación internacional de periodistas (FIJ), en conferencia de prensa.

El 17 de junio, el gobierno británico anunció que firmó el decreto de extradición hacia Estados Unidos del australiano de 50 años, detenido en la cárcel de alta seguridad de Belmarsh, cerca de Londres, desde hace tres años.

Assange es procesado en Estados Unidos, donde puede ser condenado a 175 años de cárcel por haber publicado en 2010 en su sitio WikiLeaks más de 700.000 documentos confidenciales sobre las actividades del ejército estadounidense, especialmente en Irak y Afganistán.

Fue inculpado en Estados Unidos por “espionaje” en mayo de 2019, en virtud de una ley votada en 1917 para impedir la divulgación de informaciones confidenciales en tiempo de guerra.

“Si Julian Assange es liberado, se le habrían robado diez años de su vida”, dijo Pradalié.

“Esto sienta un precedente muy peligroso para la libertad de prensa”, agregó Mika Beuster, copresidente de la Asociación de Periodistas Alemanes, que cuenta con 30.000 miembros.

“Al extraditar a Assange, estamos tomando como rehén a la democracia”, proclamó Pierre Ruetschi, director del Club de la Prensa suizo.

El fundador de WikiLeaks fue detenido por la policía británica en 2019, tras refugiarse durante siete años en la embajada de Ecuador en Londres.

Cargos imputados

En 2009, WikiLeaks sacudió al mundo al publicar unos 750.000 documentos clasificados de Estados Unidos y cables diplomáticos que ponían al descubierto posibles crímenes de guerra, torturas y operaciones militares secretas, además de desvelar las actividades entre bastidores de la diplomacia estadounidense.

Una oficial de inteligencia militar estadounidense, Chelsea Manning, fue detenida y condenada a prisión por filtrar los archivos a WikiLeaks.

Las autoridades estadounidenses alegan que Assange dirigió e incitó a Manning a robar los archivos, cuando intentó ayudarla a descifrar una contraseña a un sistema informático del Pentágono.

Sobre esa base, el 11 de abril de 2019 el Departamento de Justicia (DOJ) desveló los cargos iniciales contra Assange por conspiración para entrar en un sistema informático clasificado para obtener “información de defensa nacional”, y solicitó su extradición a Gran Bretaña.

Doce días después, el departamento emitió una acusación sustitutiva, con 17 cargos bajo la Ley de Espionaje de Estados Unidos.

Decía que Assange, un ciudadano de Australia, había robado y divulgado información de defensa y seguridad nacional de Estados Unidos, poniendo en peligro al país, a sus funcionarios y a sus fuentes confidenciales.

¿Es Assange periodista?

Los cargos en virtud de la Ley de Espionaje son especialmente preocupantes para los defensores de las libertades civiles y los medios de comunicación.

Assange se llama a sí mismo periodista, y aunque Wikileaks, cuando se creó en 2006, era un nuevo tipo de producto -un sitio web que recopilaba documentos secretos y los publicaba en línea para que cualquiera pudiera verlos-, no se diferenciaba mucho de los medios de comunicación tradicionales que publicaban secretos gubernamentales.

Desde esa perspectiva, las actividades de publicación de Assange podrían estar protegidas por la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, que garantiza explícitamente la libertad de prensa.

“Los nuevos cargos se centran en recibir y publicar material clasificado de una fuente gubernamental. Eso es algo que los periodistas hacen todo el tiempo”, escribió el New York Times en un editorial el día en que se hizo pública la acusación.

“Esto es lo que la Primera Enmienda está diseñada para proteger: la capacidad de las publicaciones para proporcionar al público la verdad”.

El gobierno de Barack Obama (2009-2017) optó por no perseguir a Assange para evitar una pelea constitucional sobre qué es periodismo y qué no.

Pero la siguiente administración del presidente republicano Donald Trump adoptó una línea dura, tachando a Assange de amenaza extranjera y a Wikileaks de “servicio de inteligencia hostil”.

“El departamento se toma en serio el papel de los periodistas en nuestra democracia. Pero Julian Assange no es un periodista”, dijo el fiscal general adjunto de Trump, John Demers, cuando se desvelaron los cargos.