El gobierno de Estados Unidos anunció esta semana la suspensión indefinida del procesamiento de visas de inmigrantes para ciudadanos de 75 países. La normativa fue comunicada oficialmente por el Departamento de Estado.
La decisión forma parte de una estrategia más amplia de la administración del presidente Donald Trump para endurecer las políticas de inmigración del país durante su segundo mandato.
Voceros del gobierno señalaron que esta acción encaja con las recientes revisiones de los procesos de evaluación de aspirantes a visas, enfocadas en asegurar que los futuros inmigrantes sean “autosuficientes económicamente” y no dependan de beneficios públicos estadounidenses.

La medida entrará en vigencia el 21 de enero de 2026, el Departamento de Estado de EE. UU. pausará la emisión de visas de inmigrante, incluyendo aquellas vinculadas con residencia permanente y “green cards”, para 75 países distribuidos por África, Asia, Medio Oriente, América Latina, el Caribe y Europa del Este.
En la lista están incluidos países como Brasil, Cuba, Colombia, Guatemala, Nicaragua y Somalia.
Es importante destacar que esta suspensión NO afecta las visas no inmigrantes, como las de turismo, negocios, estudios o trabajo temporal, que siguen siendo tramitadas con normalidad bajo las regulaciones vigentes.

Según un portavoz del Departamento de Estado, la medida busca impedir que extranjeros que potencialmente podrían depender de asistencia pública entren o permanezcan en Estados Unidos, en línea con lo que denomina el principio de “no convertirse en una carga pública”.
Esta política se basa en directrices más estrictas emitidas previamente en noviembre de 2025 para reforzar los criterios de selección consular, sin embargo, aún hay formas de trabajar legalmente en el país norteamericano.
La decisión llega en un momento de fuerte debate político interno sobre inmigración y seguridad, y se suma a otras restricciones implementadas por la administración Trump como parte de su enfoque de inmigración “America First”.

Organizaciones y expertos internacionales han advertido que esta medida podría tener un efecto profundo sobre familias y trabajadores que planeaban emigrar legalmente a Estados Unidos, así como sobre economías regionales que dependen de remesas y movilidad internacional.
Además, la política ha suscitado reacciones diplomáticas en varias regiones, ya que, la medida incluye países aliados y estados con vínculos históricos de migración hacia EE. UU.
Mientras la suspensión se mantiene sin una fecha clara de finalización, las autoridades consulares de Estados Unidos realizarán evaluaciones más estrictas de cada caso en los países afectados, con especial atención al riesgo de que futuros inmigrantes puedan utilizar programas de asistencia pública.

Expertos en políticas migratorias señalan que esta interpretación ampliada de las reglas de “carga pública” podría dejar fuera de los flujos migratorios tradicionales a cientos de miles de aspirantes que normalmente recibían visas de inmigrante cada año.
La medida no afectara a los solicitantes de visas de turismo, por lo tanto, los fanáticos de la Copa Mundial no tendrán inconvenientes para solicitar el visado y asistir al evento deportivo más importante del año.









