El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, encendió nuevamente el debate nacional sobre inmigración y cooperación local con el Gobierno federal tras publicar un mensaje contundente en la red social X.

En su tuit, Frey afirmó que “Minneapolis no aplica ni aplicará las leyes federales de inmigración”, subrayando que la ciudad no asumirá la ejecución de esas normas a nivel local.
La declaración se produjo en medio de un clima de alta tensión por el despliegue de agentes migratorios en la ciudad y las críticas crecientes a las operaciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en Minnesota.
El mensaje fue difundido luego de una reunión del alcalde con Tom Homan, una de las principales figuras encargadas de supervisar acciones migratorias federales.
Según reportes citados por medios estadounidenses, Frey buscó expresar directamente su preocupación por el impacto de los operativos en la seguridad pública local y en la relación entre las autoridades municipales y las comunidades inmigrantes.
El alcalde insistió en que Minneapolis no destinará recursos de la ciudad ni a su Policía para ejecutar políticas migratorias federales, una postura que se alinea con el enfoque de las llamadas “ciudades santuario”.
🇺🇸 | El alcalde Jacob Frey dice que Minneapolis no cumplirá con las leyes federales de inmigración. pic.twitter.com/2ojYgwrCzQ
— AlertaNewsPlus (@AlertaNewsPlus) January 28, 2026
No es desobediencia total: el límite entre cooperación local y autoridad federal
Aunque la frase ha sido interpretada por algunos sectores como un desafío abierto a Washington, expertos recuerdan que la posición de Frey se refiere principalmente a la negativa de la ciudad a participar en detenciones civiles por estatus migratorio.
Esto significa que Minneapolis no actuará como brazo operativo de ICE, aunque el Gobierno federal mantiene plena autoridad para aplicar sus leyes migratorias mediante sus propias agencias.
Esta separación busca, según líderes demócratas locales, evitar que la Policía pierda la confianza de comunidades vulnerables que podrían temer denunciar delitos o colaborar con investigaciones.
El tuit del 27 de enero se produjo en un momento particularmente delicado para Minneapolis, donde recientes redadas y despliegues federales han generado protestas y enfrentamientos políticos.
La ciudad ha sido escenario de movilizaciones en defensa de inmigrantes y de críticas hacia ICE tras incidentes que, según reportes, han terminado con civiles heridos o muertos durante operativos.
En ese contexto, Frey ha defendido que su prioridad es proteger la seguridad local sin convertir a la policía municipal en un instrumento de control migratorio.
El mensaje también llega mientras el Departamento de Justicia evalúa si algunas jurisdicciones locales han obstaculizado indebidamente acciones federales.
Frey, sin embargo, ha reiterado públicamente que Minneapolis cooperará con investigaciones criminales reales y cumplirá con procesos legales formales, pero que no asumirá tareas de inmigración civil.

Con una sola publicación en redes sociales, el alcalde volvió a colocar a Minneapolis en el centro del debate migratorio estadounidense.
En los próximos días, el impacto político de esta declaración podría extenderse más allá de Minnesota, en un país donde la inmigración sigue siendo uno de los temas más explosivos del panorama electoral y social.
