Nueva York, con cerca de 8,5 millones de habitantes, se mantiene como una de las ciudades con peor tráfico del mundo. Según el TomTom Traffic Index 2025, un conductor tarda en promedio un 45 % más en completar un recorrido frente a condiciones sin congestión.
Ante este panorama, y el crecimiento del parque automotor, la ciudad implementó medidas como el peaje por congestión en Manhattan. Sin embargo, la estrategia no ha sido suficiente.
El alto volumen de personas ha terminado por saturar tanto las calles como el transporte público, especialmente el metro y la red de autobuses.
Frente a esta realidad, han surgido nuevas alternativas. Una de las propuestas con mayor potencial es la construcción de una línea de metro ligero que conecte dos de las zonas más importantes de la ciudad sin pasar por Manhattan.

El proyecto, conocido como Interborough Express, busca unir Brooklyn y Queens en aproximadamente 40 minutos, evitando trayectos que hoy pueden extenderse hasta dos horas al tener que atravesar el centro.
Este proyecto podría transformar la movilidad de millones de personas, ya que ambos distritos han estado históricamente rezagados en términos de conexión directa dentro del sistema de transporte.

Aunque el metro de Nueva York es el más extenso de Estados Unidos y transporta a más de cuatro millones de pasajeros al día, aún existen zonas —especialmente en el este de Queens— con acceso limitado, lo que obliga a realizar múltiples transbordos y alarga considerablemente los tiempos de viaje.
A diferencia de otras grandes obras de infraestructura, que suelen tardar años por la complejidad de construir túneles o viaductos, este proyecto plantea una solución más ágil.

La Metropolitan Transportation Authority (MTA) propone aprovechar un corredor ferroviario de carga ya existente, conocido informalmente como el “pizza-and-beer railroad”, lo que permitiría acelerar su desarrollo y proyectar su entrada en funcionamiento a inicios de la década de 2030.
El trazado tendría una extensión de 22 kilómetros y cerca de 20 estaciones, con un tiempo total de recorrido de unos 40 minutos. Se estima además, que beneficiará directamente a más de 260.000 pasajeros diarios y a cerca de 900.000 residentes, muchos de ellos en comunidades de barrios marginados.
Actualmente, la iniciativa se encuentra en fase de revisión ambiental, el ultimo paso para iniciar con la construcción del tren. Así, esta nueva línea del metro seria la más nueva de la ciudad desde la la extensión de la línea Q en la Segunda Avenida, inaugurada en 2017.

