El nombre de Hugo ‘el Pollo‘ Carvajal volvió a la primera plana este fin de semana después de que CNN obtuviera y publicara una carta que el exgeneral venezolano envió al presidente Donald Trump en la que se ofrece como testigo cooperante en el juicio federal que se sigue contra Nicolás Maduro en Nueva York.
Si la fiscalía acepta, Carvajal pasaría de acusado a informante en uno de los procesos judiciales más relevantes contra un exjefe de Estado en la historia reciente del mundo, donde a Maduro se le acusa de cargos ligados al narcotráfico y posesión ilegal de armas.

Carvajal fue durante años uno de los hombres más cercanos al fallecido presidente Hugo Chávez desde sus tiempos en el ejército. Dirigió la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM), agencia señalada por torturas y detenciones políticas, convirtiéndose en el principal custodio de los secretos de inteligencia del chavismo.
En 2008, la administración estadounidense lo sancionó por “asistir materialmente las actividades de narcotráfico” de las Farc. El Departamento de Justicia presentó cargos contra él en 2019, acusándolo de intentar enviar 5,6 toneladas de cocaína a Estados Unidos en 2006 y de proveer a las FARC armas automáticas y explosivos.

En 2019 rompió con Maduro, anunció su apoyo al opositor Juan Guaidó y huyó a España, donde vivió escondido durante varios años sometiéndose a cirugía plástica para ocultar su apariencia, hasta que las autoridades españolas lo extraditaron a Estados Unidos en 2023. En 2025 se declaró culpable de cargos de narcotráfico y narcoterrorismo ante un tribunal federal.
En la misiva, Carvajal expresa su deseo de “expiar” sus malas acciones del pasado “para que Estados Unidos pueda protegerse de los peligros que presencié durante tantos años”. Alega que Maduro coordinó políticas deliberadas para inundar territorio estadounidense con drogas y criminales usando al Tren de Aragua como herramienta de desestabilización, y que lo que comenzó bajo Chávez evolucionó hacia una estructura conocida como el Cartel de los Soles, liderada por Maduro y otros altos funcionarios.

También alega que Maduro trabajó para manipular elecciones en Estados Unidos, aunque no precisó cuáles, y señala la existencia de mandos militares venezolanos vinculados al tráfico de cocaína. Maduro ha negado sistemáticamente cualquier vínculo con el narcotráfico.

El Departamento de Justicia no ha confirmado públicamente ningún acuerdo, pero varios movimientos judiciales apuntan en esa dirección. La audiencia de sentencia de Carvajal fue pospuesta sin que se fijara una nueva fecha.
Además, su nombre ya no aparece en la base de datos pública de reclusos de la Oficina Federal de Prisiones, pese a seguir bajo custodia federal, señal técnica que suele indicar protección a un testigo cooperante.

No se sabe si Trump llegó a leer la carta. El abogado de Carvajal, Robert Feitel, dijo que no lo sabía. La Casa Blanca no respondió sobre el tema. El abogado de Carvajal también se negó a comentar el contenido de la misiva o el estado del caso.
