A partir de 2026, Illinois y Nueva York implementarán reformas que modificarán la forma en que los consumidores realizan compras cotidianas.
Illinois eliminará su impuesto estatal sobre alimentos, mientras Nueva York obligará a comercios a aceptar efectivo y a transparentar precios digitales.

Illinois elimina el impuesto estatal sobre alimentos: ¿un alivio real para los consumidores?
A partir del 1° de enero de 2026, Illinois eliminará su impuesto estatal del 1 % sobre la venta de comestibles, que gravaba alimentos básicos comprados para consumo en el hogar.
La decisión fue oficializada en boletines del Illinois Department of Revenue y se enmarca en la Public Act 103‑0781.
Esta medida, impulsada por el gobernador demócrata JB Pritzker, pretende aliviar la carga fiscal sobre los hogares, especialmente los de menores ingresos, para quienes el impuesto a los alimentos representa una porción más significativa del presupuesto.
La eliminación del impuesto estatal puede representar un ahorro tangible para una familia promedio, aunque su impacto final dependerá del lugar donde residan los consumidores dentro del estado, informa La Nación.
Una particularidad clave es que municipios y condados mantienen la facultad de imponer ese mismo 1% a través de sus propias ordenanzas, siempre y cuando cumplan ciertos plazos de presentación ante el Departamento de Ingresos.
Esto significa que en ciudades como Chicago o sus suburbios, donde la autoridad local opta por no gravar inicialmente, los consumidores verán un alivio inmediato, mientras que en otras localidades podrían continuar pagando el impuesto.
Aunque esta reforma implica un respiro para el bolsillo, los economistas advierten que no resuelve otras tensiones del sistema fiscal local, donde servicios públicos esenciales siguen dependiendo de ingresos tributarios. Además, excluye alimentos preparados y bebidas azucaradas, que seguirán gravados a tasas generales, como lo indica la empresa especializada de impuestos Avalara.
Leyes contra el cashless: Nueva York obliga a aceptar efectivo y regula precios digitales
Mientras Illinois maniobra con incentivos fiscales, Nueva York se concentra en la inclusión financiera y la protección del consumidor.
La Senate Bill S4153A, firmada por la gobernadora Kathy Hochul y que entrará en vigor aproximadamente en marzo de 2026, prohibirá que establecimientos minoristas y de alimentos rechacen pagos en efectivo.
Esta normativa estatal define que billetes y monedas de Estados Unidos deben ser aceptados sin recargos, con excepciones limitadas, y contempla multas civiles en caso de incumplimiento.
El impulso detrás de la medida responde a una crítica recurrente: la proliferación de comercios cashless, que solo aceptan pagos electrónicos, excluye a personas sin acceso a cuentas bancarias o tarjetas de crédito, un segmento significativo de la población estadounidense.
Adicionalmente, como se indica en el diario La Nación, en el marco del presupuesto estatal para 2026, Nueva York ha incluido disposiciones que obligan a que las políticas de devolución de productos vendidos en línea sean claras y visibles en recibos y comunicaciones al consumidor.
Además, exige transparencia sobre precios calculados mediante algoritmos de inteligencia artificial, con etiquetas que indiquen su uso de datos personales para fijar precios.

El verdadero impacto de estas reformas, en la vida diaria de los ciudadanos y en la estructura de los mercados locales, solo se verá con el paso de los meses, pero ya apunta a una redefinición de derechos y responsabilidades en el acto más básico de la economía: el de comprar.










