La ansiada visita del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel y la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, a Estados Unidos, liderada por el mandatario norteamericano, Joe Biden se dará el próximo 20 de octubre según Europa Press.
Esta cumbre bilateral entre Washington y Bruselas se da en el marco de la crisis generada por el cambio climático, en donde, tanto Estados Unidos como la Unión Europea comparten responsabilidades respecto al calentamiento global, el encuentro estará dirigido a continuar los diálogos entre ambas delegaciones en transición verde y materias primas.
Desde marzo pasado, cuando Von der Leyen visitó Washington, pactó con Biden emprender negociaciones para conseguir un trato beneficioso a las materias primas estratégicas europeas, iniciativa que se formuló en medio de las dudas que tenía el organismo europeo en el impacto que tendría la Ley de Reducción para la Inflación en Estados Unidos, además de la intensidad de Bruselas para adelantar esfuerzos en recolectar “incentivos a la energía limpia”.

Medio ambiente: un tema relevante entre potencias
La agenda diplomática por parte de Estados Unidos y la Unión Europea en donde el medio ambiente fuera centro de la reunión se remonta por última vez a junio de 2021, cuando Biden viajó a Bruselas, aprovechando la cumbre de la OTAN de ese año. Gracias al encuentro entre los dos gigantes económicos se escribió un nuevo capítulo en las relaciones interoceánicas dada la presidencia de Donald Trump, la cual fue algo incómoda para el bloque europeo.

Al pasar de los años, la relación entre Estados Unidos y la Unión Europea se ha ido fortaleciendo a tal punto de compartir diversas acciones como la ayuda militar que ambos cuerpos le brindan a Ucrania en marco de la ofensiva rusa desde 2022, así como la presión política contra el gobierno de Vladimir Putin. No obstante, también se distancian en algunos temas como el plan contra la inflación de Biden, el cual Bruselas tilda de discriminatorio por la inclusión de subsidios a la industria norteamericana.
La crisis climática empeora
La Organización de las Naciones Unidas ha sido uno de los organismos de talla mundial que más ha hablado sobre el impacto del cambio climático en todas las sociedades del planeta. La 78° Asamblea General celebrada la semana pasada en Nueva York, fue testigo de diversos discursos relacionados con el medio ambiente y la necesidad de mitigar acciones que fortalezcan el calentamiento global.
Las olas de calor, invernales, sequías e incendios que se han registrado durante el 2023 obligaron al secretario general de la ONU, António Guterres a aseverar que “la humanidad ha abierto las puertas del infierno”, como se ha evidenciado en “los horribles efectos del horrible calor”.

Guterres, enfatizó en su discurso ambientalista que el futuro “no está decidido, les corresponde escribirlo a líderes como ustedes”, quien está convencido de que “podemos limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C y construir un mundo de aire limpio, empleos verdes y energía limpia asequible para todos”, advirtiendo que, en caso de no actuar prontamente, la temperatura podría incrementarse hasta en 2,8°C.

A pesar de que en la Cumbre de la Ambición Climática, donde Guterres exhortó a las naciones al llamado a la acción por el medio ambiente, no estuvieron presentes las delegaciones de Estados Unidos ni China, dos de los grandes países contaminantes a nivel mundial, las delegaciones de la Unión Europea, buena parte de América Latina como Brasil, Chile y Colombia, varias naciones africanas escucharon las palabras del secretario.

Asimismo, naciones en riesgo inminente por el cambio climático como Samoa y Tuvalu, también escucharon atentos a Guterres, a pesar de ser naciones en peligro de desaparecer por el constante aumento del nivel del mar por parte de actividades ajenas.
