El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE) lanza una campaña multimillonaria para reclutar personal en 2026, combinando publicidad digital, medios tradicionales y mensajes dirigidos a perfiles específicos, en medio de críticas de organizaciones civiles y expertos en migración.

ICE lanzará una campaña de reclutamiento de $100 millones para expandir su fuerza laboral en 2026
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) ha puesto en marcha una de las campañas de reclutamiento más audaces en su historia.
Con una inversión proyectada de 100 millones de dólares a lo largo de un año, busca atraer nuevo personal en medio de un ambicioso plan de expansión federal.
La iniciativa, denominada internamente como “reclutamiento en tiempos de guerra”, forma parte de una estrategia más amplia para reforzar las capacidades de ejecución de la política migratoria del gobierno estadounidense, como lo indica El Nuevo Día.
El programa se apoya en un documento interno de unas 30 páginas al que tuvo acceso The Washington Post, en el que ICE detalla cómo pretende generar una presencia sostenida en redes sociales, plataformas digitales y medios tradicionales para captar candidatos a través de mensajes que combinan patriotismo, defensa del país y oportunidades profesionales únicas.
La campaña no solo recurre a la publicidad geolocalizada y la segmentación por intereses, sino que también incluye alianzas con influencers conservadores y publicidad en sitios frecuentados por aficionados a eventos como peleas de UFC, carreras de NASCAR o ferias de armas.
Esta apuesta publicitaria sin precedentes tiene como objetivo enfrentar una escasez estructural de agentes y otros perfiles profesionales dentro de ICE, al tiempo que se busca cumplir metas de contratación para apoyar el aumento de actividades de detención y deportación promovidas por la actual administración federal.

¿A quién busca ICE y por qué importa?
A diferencia de las campañas de reclutamiento convencionales del gobierno federal, la estrategia de ICE busca deliberadamente a un perfil específico de aspirantes: personas con afinidad por el ámbito militar, defensores del derecho a portar armas y audiencias con inclinaciones conservadoras.
Los anuncios están diseñados para impactar a audiencias en localizaciones clave, como bases militares, shows de armas, y eventos deportivos o culturales donde se estima que estas comunidades tienen presencia, mediante el uso de geofencing (publicidad dirigida a dispositivos móviles dentro de zonas geográficas delimitadas).
Además de emplear canales digitales como Snapchat, Instagram, consolas de videojuegos conectadas y servicios de streaming, la campaña contempla contratos con personalidades de internet y presencia en medios tradicionales para amplificar su mensaje.
Según los documentos revisados, gran parte de los recursos se destinarán a tácticas de marketing sofisticadas y a contenido audiovisual con temas de defensa nacional, con el objetivo de posicionar a ICE como una opción profesional atractiva y casi heroica para quienes se identifican con estos valores, como lo registra la página yournews.com.

Sin embargo, la campaña ha generado polémica y críticas entre organizaciones de derechos civiles, expertos en migración y sectores políticos opositores, quienes advierten que esta orientación ideológica y el uso de símbolos de patriotismo extremo podrían atraer a candidatos poco cualificados para tareas complejas y sensibles de aplicación de la ley.
De acuerdo a The Guardian, a medida que ICE se prepara para ampliar su plantilla y alcanzar objetivos de deportaciones y vigilancia interna, el impacto de esta campaña multimillonaria, tanto en la contratación efectiva como en la percepción pública de la agencia, será observado de cerca por analistas y organizaciones civiles en Estados Unidos y en el extranjero.
