El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) emitió instrucciones a sus agentes en Minnesota para que eviten cualquier contacto con personas consideradas “agitadores”, en un intento por desescalar situaciones conflictivas durante operativos migratorios.

La medida surge tras semanas de protestas y busca limitar la confrontación directa en el terreno
En un giro significativo de la política de aplicación de la ley migratoria en Estados Unidos, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) emitió esta semana directrices internas a sus agentes desplegados en Minnesota.
La instrucción es evitar cualquier interacción directa con personas catalogadas como “agitadores” durante las operaciones de control migratorio, según documentos revisados por la agencia Reuters.
La instrucción, que proviene de un correo electrónico distribuido por altos funcionarios dentro de la División de Operaciones de Ejecución y Expulsión.
Esta ordena de manera explícita: “No se comuniquen ni interactúen con agitadores. No sirve para nada más que para agravar la situación”.
Además, aclara que cualquier comunicación pública debe limitarse a emitir comandos claros sobre el proceso de detención.

ICE busca desescalar protestas y limitar el contacto directo durante las detenciones
Este cambio ocurre en el contexto de una fuerte controversia nacional tras dos tiroteos fatales en Minneapolis en los que murieron ciudadanos estadounidenses mientras protestaban contra las redadas migratorias, hechos que generaron rechazo generalizado y preocupación por el uso de la fuerza en operativos federales.
Las nuevas directrices también señalan un ajuste en el enfoque de las detenciones.
En lugar de amplias redadas dirigidas a cualquier persona sin estatus migratorio legal, como ocurrió en operaciones recientes que dieron lugar a enfrentamientos y desafíos legales, los agentes deberán centrarse únicamente en inmigrantes que tengan cargos o condenas penales.
Además, según los documentos internos, ICE está dotando a sus oficiales de megáfonos para comunicar órdenes desde una distancia segura, con la intención declarada de reducir tensiones y evitar que se reproduzcan enfrentamientos entre agentes y manifestantes.
Estas orientaciones representan un cambio táctico tras semanas de protestas en Minneapolis y St. Paul y reflejan el intento de la administración federal por desescalar la confrontación pública sin abandonar la ofensiva migratoria promovida por el gobierno.
Hasta el momento, ni el Departamento de Seguridad Nacional ni la Casa Blanca han divulgado públicamente el memorando completo, y los detalles sobre cómo se implementarán en el terreno estas directrices, especialmente cuando las órdenes no se acaten, siguen siendo poco claros.

En medio de un clima de creciente tensión social y política alrededor de la aplicación de las leyes migratorias, estas nuevas directrices reflejan el intento de ICE por ajustar sus tácticas operativas y reducir el riesgo de confrontaciones públicas.
Sin embargo, el uso del término “agitadores” y la falta de claridad sobre su implementación abren nuevas preguntas sobre el equilibrio entre seguridad, transparencia y derechos civiles en el desarrollo de los operativos federales.
