Tras un saldo de casi 100 muertos y más de 2.200 estructuras destruidas, los incendios forestales de Maui ya pasaron a la historia como los más mortíferos en la historia de Estados Unidos.
A la angustia de la gente por la tragedia que han vivido se suma la sensación de que el manejo que las autoridades le han dado a la crisis no ha sido el más adecuado.
Residentes de la isla, que hace parte del archipiélago de Hawái, se quejan de que no recibieron las advertencias necesarias antes de que los incendios fueran creciendo, literalmente, como una bola de fuego.

De acuerdo con The New York Times, la gente afirma que ha recibido más ayuda de personas particulares que de los organismos oficiales, en medio de la devastación y la carencia de todo tipo de servicios básicos, como energía, combustibles, comida, teléfonos y otros.
Afirman que ese soporte incondicional ha provenido de grupos de iglesias, organizaciones comunitarias y voluntarios, que los han ayudado a buscar a los desaparecidos, llevarlos a los refugios o acceder a los suministros que llegan en aviones y barcos privados.
En sus quejas, los habitantes se preguntan: “¿Dónde están los funcionarios del condado?”, como se manifestó al Times Josh Masslon, quien agregó que acababa de descubrir que no había agua disponible.
El Gobierno, afirman, ni siquiera les ha contribuido en la consecución de alimentos, que es otra de las grandes carencias que afrontan por estos días.
Al respecto, el Times aseguró que en ello también han sido más diligentes ciudadanos particulares que se han encargado de repartirles platos calientes preparadas en sus casas, como arroz y comida enlatada Spam, marca que es muy apetecida en West Maui, sector más afectado por el fuego.

De hecho, dijo también el informe del periódico, mientras que el resto de Maui parece no haber interrumpido su vida habitual, este sector parece una isla dentro de la isla por el drama y la falta de atención.
Sin embargo, aclaró el diario, funcionarios locales, estatales y federales han hecho presencia en West Maui desde que los incendios estallaron la semana pasada.

Mientras que los bomberos le hicieron frente al fuego, la Guardia Costera rescató a la gente que no tuvo más remedio que refugiarse en el agua del mar ante la fuerza arrolladora de las llamas.
Otros representantes gubernamentales han repartido víveres y otros implementos, además de ayudar a darle solución al problema de los que se quedaron sin techo.

De hecho, muchos habitantes afectados se han refugiado en instalaciones dispuestas para ello por las autoridades.
También se les ha visto visto empapándose de la grave situación de la histórica ciudad de Lahaina, antigua capital del reino de Hawái, que prácticamente fue arrasada por el fuego.
De todos modos, la población aduce que la ayuda ha sido insuficiente, pues no ha cubierto sus apremiantes necesidades.

Al ser consultados, algunos representantes gubernamentales dijeron que hay dificultades para prestar un auxilio más rápido debido a lo apartada que está Maui y a la magnitud de los incendios.
“Siempre lo hemos dicho: ‘Si algo pasa aquí, nos tomará 72 horas conseguir ayuda’”, le dijo al rotativo John Pelletier, jefe del Departamento de Policía de Hawái.
Como ejemplo, citó que los perros para buscar cadáveres llegaron cuatros días después de que se declarara la emergencia por parte del presidente Joe Biden y que, hasta el domingo, solo habían buscado en 3 % del área donde se cree que están los muertos.
Aún así, los hawaianos, no paran de expresar su frustración. “Esta es una increíble dicotomía. Hay una efusión de apoyo local, en que muchos estamos agotando nuestros recursos personales para apoyar a nuestra gente”, señaló Paul Romero, un residente que tiene un gimnasio en un sector más bien distante de West Maui.
Pero, continuó, “la respuesta de nuestro gobierno bien pagado y bien financiado por nuestros impuestos es increíblemente patética. Ni siquiera podemos entender lo que hicieron, lo que no hicieron, lo que todavía no están haciendo”.
