Los contratistas del Instituto Nacional de Vías (Invías) se encuentran ante una encrucijada: continuar con las obras, consultorías, suministro, interventoría o prestación de servicios profesionales sin pago en los tiempos acordados en los contratos, o caer en incumplimiento, lo cual retrasaría varios proyectos de suma importancia para Colombia.
SEMANA conoció una planilla interna de Invías, con fecha del 27 de enero de 2026, en la que se agruparon, contrato a contrato, las cuentas pendientes de la entidad. En total son 298 facturas generadas, que incluyen proyectos clave como la conexión del puente Pumarejo entre los departamentos del Atlántico y Magdalena, y mantenimientos de arterias interdepartamentales.

Los desembolsos van desde pagos de ARL y servicios públicos en territorio hasta desembolsos por hasta 11.400 millones de pesos, de los cuales podría depender la continuidad de una obra de infraestructura.
Hasta finales de enero de este año, Invías debía un total de 151.336 millones de pesos, tanto a personas vinculadas por OPS como a los más grandes contratistas del país. Algunas de las facturas pendientes completan casi un año sin ser canceladas, con fechas de soporte de compromiso de pago de febrero a diciembre de 2025.

Invías le informó a SEMANA que la cifra, a la fecha, es de aproximadamente 438.000 millones de pesos, lo cual implica un aumento de más de 286.000 millones, que casi triplica las deudas de enero. Y que, en medio de la crisis fiscal que atraviesa el país, la entidad está a la espera del giro de los recursos requeridos desde el Ministerio de Hacienda.
Este medio se comunicó con grandes y pequeños contratistas, quienes, bajo reserva de sus identidades, contaron el calvario que deben atravesar por la falta de pagos.

Un trabajador de una interventoría que aún sigue en curso contó que el contrato comenzó en octubre y termina en marzo: “Hasta el momento nos han pagado cero pesos”.
“Las interventorías se cobran mensual. Sacamos cada acta por 70 millones de pesos, que incluye los gastos de personal y demás especificados en el contrato. Lo que dice el Invías es que no tiene Plan Anualizado de Caja (PAC)”, dijo.
Y las dificultades los han llevado a hacerlo todo por no caer en incumplimiento: “El dinero no sale del contrato, hay que pedir préstamos”.

Otro contratista que habló con SEMANA aseguró: “Hay un atraso, en mi caso, desde septiembre. No nos ha llegado el pago. Las cajas se golpean, pero no vamos a comprometer la ejecución de los contratos”.
Por otro lado, otro contratista, encargado de reparcheo de vías por cerca de 1.200 millones de pesos, ha trabajado cinco meses sin recibir ni siquiera el primer pago. En SEMANA aseguró que su empresa se ha visto afectada por los retrasos.
“Se afecta la caja. Siempre argumentan problemas con el PAC, ahora el cambio de año. Toca endeudarse. Habrá gente que queda mal, que no puede pagarles a los proveedores. No tienen con qué”, manifestó.
SEMANA conoció que Invías solicitó al Ministerio de Hacienda cerca de 410.000 millones de pesos para adelantarse en pagos, pero la situación económica del Estado genera incertidumbre.

Incluso, la última contratación del Gobierno de Gustavo Petro en infraestructura vial, por 15 billones de pesos, se amarró desde la entidad con vigencias futuras, dejando todo el peso de las obras a los próximos tres gobiernos.
Este medio consultó a Invías frente a estos retrasos y respondió que los pagos están aprobados, pero a la espera del giro a través del PAC. “Los contratos que a la fecha cumplen con requisitos de pago están listos para ser cancelados una vez el Ministerio de Hacienda gire los recursos correspondientes, que están programados para el mes de marzo”.
Los constructores, operando obras con meses sin recibir un centavo, se sienten asfixiados por un Gobierno que, antes de la Ley de Garantías, apuró la contratación directa en todas las entidades por cerca de 15 billones de pesos.
