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Aumenta el riesgo de una amenaza sanitaria en Bogotá, por los residuos hospitalarios

En la capital del país, anteriormente había una concesión que recogía estos residuos a los cerca de 24.000 generadores, pero ahora se desechan de manera irregular en las calles.


Desde finales de 2021, el Distrito empezó a comunicar que a partir de febrero de 2022, iba a cambiar la forma de recolección de residuos hospitalarios en Bogotá y lo que parecía que era una decisión acorde a las nuevas realidades del mercado, se convirtió en una pesadilla para los capitalinos, a tal punto que hoy la capital del país tiene una amenaza ambiental y sanitaria latente por la mala disposición de estos residuos en los contenedores de basura.

Durante 17 años, Bogotá tuvo un modelo de exclusividad en la recolección y transporte de estos residuos hospitalarios, puesto que la Unión Temporal Ecocapital era la que tenía el contrato de concesión con la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), pero esa concesión llegó a su final el 31 de enero de 2021.

Así las cosas, a partir del primero de febrero de este año, todos los establecimientos generadores de residuos hospitalarios y similares, como peluquerías, veterinarias, cementerios, centros de estética, droguerías, consultorios de odontológica, apoyo terapéutico, bancos de sangre, tejidos, entre otros, tuvieron que empezar a contratar un servicio integral para la correcta disposición de estos desechos.

El objetivo del Distrito era pasar de modelo de exclusividad a un modelo de libre competencia en el que cada generador de residuos hospitalarios pudiera contratar el servicio que quisiera, pero lo que se ha visto en un tan solo un mes de implementada la nueva modalidad, es una gran cantidad de estos residuos en los contenedores de basuras incrementando el riesgo de contagio de enfermedades no solo en el personal de los operadores de recolección de basuras y recicladores, sino también de la comunidad en general.

“Al acogerse el concepto de libre mercado, cerca de 24.000 generadores de estos residuos hospitalarios, muchos de ellos pequeños negocios, ahora están a la deriva, porque por ejemplo ahora quién va ir por 700 pesos al Paraíso Mirador en Ciudad Bolívar a recoger un kilo de estos residuos, nadie, entonces lo que se ha generado es que se depositen los residuos hospitalarios en la basura normal”, aseguró el concejal de Bogotá, Samuel Arrieta.

El disponer estas bolsas rojas o residuos hospitalarios en los contenedores de basura orgánica está generando riesgos biológicos latentes. “En estos residuos pueden botar jeringas con agentes contaminantes, algodones de consultorios, droguerías, centros de tatuajes y esto es un riesgo sanitario al que hay que ponerle atención”, complementó el cabildante.

Anteriormente, en el modelo de concesión que el Distrito tenía con Ecocapital, esta unión temporal hacía una ruta por las diferentes localidades de Bogotá para recoger estos residuos hospitalarios no solo a los granes generadores como hospitales e IPS, sino también a los pequeños negocios y como la ruta estaba implementada, los pequeños generadores de estos residuos hospitalarios terminaban pagando en promedio 700 pesos por cada kilo que les recogiera, pero ahora con la modalidad de libre competencia, fácilmente les llegan a cobrar hasta 48.000 pesos por cada kl.

“Esto trae consecuencias desastrosas, porque si no hay quién les recoja estos residuos y si un operador lo hace les incrementa los costos exponencialmente, entonces la gente termina botando estos residuos en la basura”, dijo el concejal Arrieta de Cambio Radical.

Son varios los sectores de Bogotá en donde se ha incrementado la disposición de estos residuos hospitalarios en los contenedores de basura orgánica, especialmente en el sur de la ciudad.

Como si fuera poco, en la recolección de basuras de las cuatro subredes del Distrito también hubo inconvenientes. En enero de 2022, la Entidad de Gestión Administrativa y Técnica (Egat), inició una subasta inversa, es decir, una en la que vendedores compiten para obtener un negocio del comprador. Después del proceso, a finales de enero, al Egat recomendó a todas las subredes contratar a la unión temporal, Ecotool, cuyos miembros son Ecocapital (la misma que tuvo la concesión durante 17 años) y Datatools.

No obstante, las subredes mostraron objeciones a la recomendación de la Egat y se negaron a contratar el consorcio por cerca de 4.000 millones de pesos, por lo que en las primeras semanas de febrero hubo riesgo de mala disposición de residuos hospitalarios de estas subredes, obligándolas a firmar adiciones con Ecocapital, a pesar de que la concesión con ellos se había terminado en enero.

Juan Pablo Nova, el representante legal de Ecotool, envió incluso una carta al secretario de Salud, Alejandro Gómez, solicitando la revisión a todo el proceso de contratación, advirtiendo que ellos habían cumplido con todos los requisitos de ley y no había razón para que las subredes se negaran a contratarlos. Ese contrato finalmente se adjudicó esta semana que está por terminar.

Sin embargo, hay que aclarar que una cosa es este contrato de las subredes para que les recojan los residuos hospitalarios y otra muy diferente, la contratación que debe hacer por su parte cada uno de los pequeños y medianos generadores de residuos. En ese orden de ideas, es en este segmento en el que se podría generar una alerta sanitaria.

“En tres o cuatros años las consecuencias pueden ser peores. Incluso hoy en día un reciclador o una mascota pueden manipular una jeringa con VIH u otra contaminante. Esta es una situación que inquieta bastante. No entiendo por que el Distrito tomó esto a la ligera, sin ningún estudio técnico, de establecer la libre competencia”, precisó el concejal Arrieta.

Esta realidad es reconocida por la propia Secretaría de Ambiente, que ha advertido que “mezclar residuos hospitalarios y similares con los de construcción, demolición u ordinarios puede generar contaminación al medioambiente y representar un riesgo para las personas, especialmente para recicladores o personal de aseo que manipula algunos de estos desechos”.

La entidad subrayó que “estos elementos que se generan en clínicas, consultorios, droguerías, peluquerías, centros de estética, tatuajerías, bioterios, laboratorios de biotecnología, establecimientos destinados al trabajo sexual y otras actividades ligadas, no pueden ser dispuestos con desechos ordinarios u otro tipo y tienen que ser tratados de manera especial. Además, sus generadores deberán contratar el servicio con un gestor autorizado para su recolección, transporte y disposición final”.

Así mismo, la Secretaría de Ambiente recalcó que la inadecuada disposición de residuos puede ocasionar sanciones ambientales y las multas pueden llegar hasta los 5.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes.

Al respecto, la secretaria Carolina Urrutia indicó que “les estamos pidiendo a lo generadores que se registren con nosotros, para que sepamos dónde están esos puntos de generación y podernos asegurar de que el servicio está bien prestado. La idea es asegurarnos que los servicios que contratan de disposición final de estos residuos están adecuadamente autorizados. Queremos trabajar con todos los generadores y prestadores para asegurar que Bogotá se mantiene limpia y sana”.

Pero a pesar de que esa es la convocatoria que hace la Secretaría de Ambiente, lo cierto es que hoy en día hay muchos de esos generadores que están botando estos residuos donde no se debe.