En la investigación por el asesinato de dos niñas envenenadas con talio en el norte de Bogotá, una persona aparece como protagonista y está prófuga de la justicia. Se trata de Zulma Guzmán, la empresaria que, en criterio de la Fiscalía, se convirtió en asesina.

Guzmán salió del país una vez el escándalo creció. Llegó a Londres —a través de Ecuador— y en ese país, de acuerdo con las autoridades, intentó suicidarse lanzándose al río Támesis, sin embargo, la salvaron, pero quedó privada de la libertad. Mientras tanto, en la Fiscalía de Colombia se logró una orden de captura en su contra, que este jueves fue renovada.
Por tratarse de un procedimiento de rutina, la Fiscalía tuvo que asistir ante un juez de control de garantías para prorrogar la orden de captura que corría contra Zulma Guzmán por el delito de homicidio agravado. Advirtieron la necesidad de mantener activa la orden de detención con el objetivo de adelantar los trámites de extradición.

“Por solicitud de la Fiscalía General de la Nación, un juez de control de garantías de Bogotá prorrogó por un año la orden de captura vigente contra Zulma Guzmán Castro, por su presunta responsabilidad en los delitos de homicidio agravado y homicidio agravado en grado de tentativa”, señaló la Fiscalía.
Justamente en los últimos días, el ente acusador advirtió que radicaron ante un juez una solicitud de imputación de cargos en contra de Zulma Guzmán por el delito de homicidio agravado y como presunta responsable de envenenar las frambuesas con chocolate que posteriormente envió al apartamento donde se encontraban las niñas compartiendo una tarde de juegos.

Para la Fiscalía, los elementos de prueba y la evidencia recaudada son suficientes en el propósito de demostrar la responsabilidad que tendría Zulma Guzmán en el asesinato de las dos niñas. La forma en que se planeó y se desarrolló el crimen se encuentra consignada en la cronología que construyó el ente acusador.
