SEMANA: ¿Qué es lo que está pasando?
H.H.: Los niveles de polarización y de agresiones que tenemos en Colombia están rompiendo el alma del país. Eso ocurre cuando se desconoce que el otro es un hermano, cuando se mira al adversario político como un enemigo; entonces se abre la puerta para la agresión, la exclusión, se abre la puerta también para la descalificación innecesaria y eso puede llevar a formas de violencia muy graves.
SEMANA: ¿Así de mal estamos?
H.H.: Es que el adversario político no necesariamente es un enemigo. Es otro ciudadano que piensa diferente y que está expresando en la arena del debate ciudadano sus ideas de una manera distinta, pero no es un enemigo.

SEMANA: ¿Por qué se está escalando tanto este lenguaje del odio en Colombia?
H.H.: Hemos perdido la capacidad de escucha. Necesitamos escucharnos. Colombia necesita más escucha y menos gritos. Aprender a escucharnos y no a descalificarnos. Comprender las razones, las motivaciones que tienen las otras partes y sectores de la sociedad antes de entrar a utilizar la agresión verbal. Y esa forma de hacer política es la que nos puede llevar a crear un ambiente peligroso. Debemos construir una forma de diálogo y que la política sea generadora de unidad, de reconciliación y que sea generadora de un proyecto de país en el cual podamos coexistir todas las personas, todos los ciudadanos.

SEMANA: El presidente Gustavo Petro tiene una tribuna muy grande en sus redes y el lenguaje que utiliza puede generar esos odios de los que usted habla.
H.H.: En estos ambientes de alta polarización, todos tenemos una responsabilidad. Todos, desde las altas jerarquías del Estado, allí con una particular responsabilidad, pero hacia abajo, todos, cada uno de los sectores, las redes sociales, los ambientes diversos que hay, tenemos una responsabilidad y aquí el llamado es a pensar en que tenemos que desescalar el lenguaje. Aprender a vernos mucho más como integrantes de una misma nación. Necesitamos nuevos pactos. Hemos hecho un pacto muy importante con la Defensoría del Pueblo para evitar la agresión en el marco de la campaña política, lo cual me parece que está avanzando. Pero necesitamos ir hacia un acuerdo ético en el cual la ciudadanía sea capaz de aprender a identificar de una manera distinta y reencontrarnos; eso es muy importante en este momento.
SEMANA: ¿Ese pacto ético a quiénes incluiría?
H.H.: Debe ser muy extenso e ir más allá de lo que son los acuerdos electorales. Debe haber acuerdos para garantizar que en las elecciones se excluya la violencia del mundo de la política. Hay que pasar de ese periodo electoral, que es tan decisivo en la vida de una democracia, hacia un acuerdo en el cual nosotros, éticamente, desde los sectores empresariales, políticos, las comunidades de fe, los sectores escolares, etcétera, seamos capaces de apropiarnos de una proyección nueva, de una forma novedosa que nos permita colocar el respeto por la dignidad humana en la base, porque ningún proyecto político justifica desconocer la dignidad humana de los demás. Hay que humanizar esta sociedad.

SEMANA: ¿Este pacto ético incluiría a los candidatos?
H.H.: Queremos arrancar desde los territorios y comenzar a aclimatar que Colombia necesita humanidad. Esto pasa por el tema electoral y ya hay una propuesta de exclusión de la violencia, que es el pacto que estamos promoviendo con la Defensoría del Pueblo, pero tenemos que ir más allá de las elecciones. Hay que pensar que tenemos que construir un proyecto de nación y ese proyecto de nación tiene que pasar por la clave de la reconciliación.

SEMANA: ¿Se podría propiciar un nuevo encuentro entre el presidente Petro, el procurador Eljach y la institucionalidad?
H.H.: Sí, el señor cardenal, cuando invitó a la mesa a las distintas cabezas de los órganos del Estado, lo hizo con la intencionalidad de crear un clima de escucha y tener la capacidad del respeto al otro. Esos encuentros entre cabezas de los distintos órganos del Estado son muy importantes y tenemos que avanzar hacia otro tipo de encuentros, de diálogos con el mundo de la sociedad civil, los movimientos sociales. En eso estamos.

SEMANA: ¿Qué otra preocupación tiene monseñor de cara a las elecciones del 31 de mayo?
H.H.: Hemos venido insistiendo en que es importante que los distintos sectores que están en armas y vinculados a movimientos que hacen violencia en el país, pues suscriban acuerdos o hagan pública su decisión de respetar el ejercicio de la democracia en cada uno de los territorios.
