SEMANA: Presidió una eucaristía en la iglesia del Voto Nacional, en la que estuvieron Álvaro Uribe, Paloma Valencia e Ingrid Betancourt. ¿Puede tener algún tipo de interpretación?
DARÍO ECHEVERRI: He intentado durante el tiempo en el que he sido párroco del Voto Nacional que sea el templo de los colombianos, el ícono de paz y reconciliación para los ciudadanos, y he logrado cosas muy lindas: Clara López, de izquierda, siendo alcaldesa encargada de Bogotá, me ayudó; Álvaro Uribe, siendo presidente, me colaboró cuando el techo del templo se hundió; Gustavo Petro también, cuando fue alcalde de Bogotá y el frontis de la parroquia se iba a caer; y la cúpula, el altar y la cripta son como son gracias a la ayuda del exalcalde Enrique Peñalosa. Lo lindo del Voto Nacional es que, independientemente de la ideología, los colombianos lo sienten propio.

SEMANA: ¿Y cómo se concretó la eucaristía?
D.E.: Recibí una llamada del Centro Democrático y me dijeron que el día en el que la doctora Paloma (Valencia) se inscribía a la presidencia querían venir a una eucaristía en el Voto Nacional. Y con mucho gusto, a ella o a cualquier candidato. El Voto tiene las puertas abiertas y los recibo con mucho cariño.
SEMANA: ¿Es un símbolo de reconciliación?
D.E.: Fue muy bonito ver al expresidente Uribe, a la doctora Paloma, a Ingrid Betancourt dando un respaldo y asumiendo todo su dolor de víctima. Es que fueron años de secuestro y su liberación fue una novela con tintes de verdad o de ficción. Verla a ella sana, sin odio en su corazón, buscando lo que piensa que es lo mejor para Colombia y por eso adhirió a la candidatura de Paloma Valencia; muy respetable.

SEMANA: Usted abogó por la liberación de Ingrid Betancourt. ¿Fue un pedido de Álvaro Uribe cuando fue presidente?
D.E.: Claro. Álvaro Uribe le pidió a la Iglesia, a monseñor (Luis Augusto) Castro; yo era el secretario de la Comisión de Conciliación. Nosotros fuimos las primeras personas autorizadas por el expresidente para gestionar o impulsar el acuerdo humanitario. Y el primer reconocimiento que dio Manuel Marulanda de unos intermediarios para ese acuerdo. Trabajamos. Hubo un momento en el que dejó de ser agenda humanitaria y pasó a ser parte de la agenda política. Con Marulanda nos vimos. Tenía su casa cerca de San Vicente del Caguán, Caquetá. Y siempre que me recibió, como a monseñor Alberto Giraldo y al nuncio de la época, fue muy respetuoso.
SEMANA: Alberga parte de la historia del conflicto en Colombia porque tendió puentes con las Farc, el ELN y los paramilitares. ¿Es cierto que escribirá un libro?
D.E.: Desde que estuve en la Secretaría de la Comisión de Conciliación, planteé la necesidad de que la Iglesia dejara constancia para la historia de su gestión y de su parte de la verdad en la búsqueda de una salida negociada al conflicto armado. Le pedí a monseñor Alberto Giraldo, a monseñor Germán García, a Jaime Prieto, a estos obispos que se la han jugado, que escribieran. Algo hay. Tengo mis memorias.

SEMANA: ¿Qué lo detiene?
D.E.: Que no quisiera echarle más leña al conflicto. Que si algo se hace es para aportar al acercamiento de los colombianos. Que sea útil, y no leña al fuego.
SEMANA: Tiene muchos secretos políticos. Por ejemplo, el papel que desempeñó el expresidente Álvaro Uribe y el ELN.
D.E.: Luis Carlos Restrepo, sin haberse posesionado el presidente Álvaro Uribe, fue a la Comisión de Conciliación y pidió informes sobre las gestiones y los diálogos que se habían avanzado entre el ELN y el Gobierno (Andrés Pastrana); y empezaron a trabajar desde ese momento, sin haberse posesionado. Se dieron seis rondas de diálogos entre el Gobierno y ese grupo en el primer año del doctor Uribe. Empezaron desde antes de posesionado el exmandatario, a través del doctor Luis Carlos Restrepo.

SEMANA: ¿Y por qué Uribe no logró alcanzar la paz con el ELN si se avanzó?
D.E.: Uribe buscó negociar con el ELN y avanzaron bastante. Ya, después, intervinieron Hugo Chávez, Piedad Córdoba, otros intereses, y las cosas se rompieron.
SEMANA: ¿Qué papel cumplió Álvaro Uribe con el ELN en el Gobierno de Iván Duque?
D.E.: Iván Duque no quería diálogos de negociación con el ELN, quería una negociación directa. Se lo mandó a decir al ELN, y el grupo armado buscó, a través del Vaticano, la respuesta del expresidente Álvaro Uribe preguntándole cuál sería su actitud si él integrara o encabezara un equipo negociador de paz. Uribe Vélez le mandó a decir al ELN que tenía la mejor intención y que incluso comprometía todos sus esfuerzos y estaba decidido a incidir en el Centro Democrático para lograr una actitud de respaldo a lo que surgiera de esa negociación.

SEMANA: ¿Cómo le pareció esa movida de Iván Duque?
D.E.: Muy interesante, pero era mover al ELN de una búsqueda dialogada de una negociación, con diálogos muy lentos, para pasar a una etapa distinta y decir venga y negociemos.
SEMANA: Buscó a Uribe en su finca y hablaron del tema. ¿Cómo fue?
D.E.: El Vaticano le preguntó a Álvaro Uribe que, ante una hipotética negociación entre el Gobierno de Iván Duque y el ELN, cuál sería su actitud personal. Y él, en ese momento, demostró toda su mejor intención y su compromiso para apoyar y aportar a esa negociación.

SEMANA: Uribe aceptó ser jefe negociador con el ELN, según nos cuenta. ¿Por qué se frustró?
D.E.: Esa historia habrá que investigarla con el ELN. ¿Por qué no aprovecharon esa oportunidad?
SEMANA: Entonces, uno puede decir que Uribe también fue un hombre de paz.
D.E.: Esos grandes hombres son siempre objeto de contradicción. Puedo dar fe, podría contar muchas historias de las buenas intenciones de Álvaro Uribe para lograr la reconciliación en Colombia.
SEMANA: ¿También las quiso con las Farc?
D.E.: También las quiso con las Farc. Él estaba amarrado por el compromiso que había hecho de no ceder, de no repetir la historia de la zona del despeje. Él decía: “Ni un metro cuadrado de despeje”. Sin embargo, al final aceptó que hubiera dos pueblos en el Valle donde pudiera darse una negociación y aceptó la mediación de un país europeo. Él aceptó bastantes cosas. Finalmente, no se logró nada. Ya venía en camino la posibilidad de que Juan Manuel Santos se convirtiera en presidente, y eso quizás hizo que las Farc se detuvieran para negociar con él.
SEMANA: El ELN nunca ha querido pactar la paz. No lo hizo con Uribe. Tampoco con Gustavo Petro, quien les brindó la oportunidad.
D.E.: Qué lástima. Perdieron una oportunidad. Qué bueno preguntárselo a Antonio García, Pablo Beltrán y Pablito. Los tres tienen que dar una respuesta frente a ese tema.

SEMANA: La paz total no se logró. ¿Qué falló?
D.E.: Gustavo Petro tenía buenas intenciones, la motivación era buena. Era entender que el conflicto armado tiene manifestaciones distintas en las diferentes regiones y era necesaria una búsqueda que los integrara a todos. En eso coincidía con la Comisión de Conciliación: la paz, o es total, o no es paz, pero falló la metodología. Quizás no fue capaz de escoger a sus verdaderos colaboradores para llevar a cabo ese propósito. No dudo de la buena intención de Danilo Rueda y el actual, con la mejor voluntad, pero de pronto no tenían la capacidad para poder integrar todos los diferentes esfuerzos.

SEMANA: ¿Qué piensa de Piedad Córdoba? Fue criticada porque, según las víctimas, utilizó a los secuestrados y sus liberaciones para fines políticos.
D.E.: Qué maluco hablar de los muertos. Fui testigo de la relación de Piedad Córdoba con Hugo Chávez y ambos tuvieron la oportunidad de aportar a esa negociación. No sé más. Estaba bien informado de las gestiones que ella y Chávez adelantaban. Yo viajé con Piedad para el encuentro con Chávez e informar las gestiones de la Iglesia en la búsqueda de un acuerdo humanitario. Teníamos comunicación. El interés de la Iglesia era que se lograra el acuerdo humanitario.
SEMANA: ¿Qué opina del desenlace que tuvo Iván Márquez, herido, escondido en Venezuela?
D.E.: Lo conocí bastante bien y tengo recuerdos, entre ellos el recuerdo agradecido que él tenía de su vida en el Seminario Mayor. Él fue seminarista, adelantó estudios de filosofía allí y cuando nos encontrábamos en La Habana siempre recordaba su paso por el seminario. Cuando Iván se retiró del seminario, se fue de profesor de catequesis y trabajó con la Iglesia en San Vicente del Caguán.

SEMANA: Petro, frente a la iglesia del Voto Nacional, se comprometió a no implementar una constituyente.
D.E.: Lo hizo al frente, en el parque de Los Mártires.
SEMANA: ¿Está de acuerdo con una constituyente?
D.E.: No, señor.
SEMANA: ¿Con la reelección presidencial?
D.E.: Tampoco.
SEMANA: ¿Cómo evalúa al Gobierno?
D.E.: Petro y la izquierda tuvieron una bella oportunidad que hubiera enriquecido la democracia colombiana. Creo que se tendrán que dar golpes de pecho diciendo: “No la aprovechamos como pudimos hacerlo”.
SEMANA: ¿Cuál es la condición física del Voto Nacional?
D.E.: La peor. Todas las obras de arte de Acevedo y Bernal que están en el techo, y que nada envidian a las obras de arte de las basílicas de Roma, están carcomidas por la humedad, se están perdiendo. A nadie parece interesarle. He hecho muchas veces la denuncia. Espero al Gobierno nacional.
