La defensora del pueblo, Iris Marín, envió este domingo, 6 de septiembre, un mensaje a través de sus redes sociales en el que hizo referencia a las imágenes en las que recientemente se observó al presidente Abelardo De La Espriella caminar entre los cuerpos en tulas de 23 hombres señalados de pertenecer a las estructuras de Iván Mordisco, los cuales fueron abatidos en el departamento de Guaviare.
“En días recientes, vimos al presidente de la República caminar entre cuerpos en tulas blancas de personas que resultaron muertas en la Operación Azarías, en Guaviare, según el reporte oficial, en dicha operación habrían muerto 23 miembros de las estructuras de alias Iván Mordisco, entre ellos mandos de dicha estructura ilegal. Según Medicina Legal, dos de las personas muertas eran menores de edad”, dijo inicialmente.

“Nuestro país lleva décadas enfrentando diferentes ciclos de conflictos armados y criminalidad organizada, sin embargo, no recuerdo haber visto a un presidente caminando entre los muertos y sintiéndose orgulloso de esas muertes. La muerte no es nueva, es recurrente, la muerte de civiles y la muerte de combatientes, la muerte de inocentes y la muerte de culpables”, agregó.
La defensora del pueblo afirmó que el Estado y el Gobierno “no pueden entrar en una competencia por demostrar quién puede ser más cruel”.
El Estado y el Gobierno no pueden entrar en una competencia por demostrar quién puede ser más cruel. Precisamente porque es el Estado, su actuación tiene límites.
— Defensoría del Pueblo (@DefensoriaCol) September 6, 2026
Enfrentar militarmente a los grupos armados ilegales y proteger a la población es un deber constitucional. Pero… pic.twitter.com/bNq3L0VnUe
“Los numerosos grupos armados que participan en la criminalidad son crueles, no respetan las reglas más mínimas de humanidad, se ufanan de impiedad y de poder. El Estado y el Gobierno no pueden dejarse llevar a una competencia por demostrar quién puede ser más cruel. Precisamente porque es el Estado, su actuación tiene límites”, sostuvo.
“Enfrentar militarmente a los grupos armados ilegales y proteger a la población es un deber constitucional. Pero incluso en la guerra hay límites, y la dignidad humana no desaparece con la muerte”, agregó la funcionaria.

De igual manera, Marín aseguró que las imágenes y los símbolos del poder público “también importan”. “No deberíamos normalizar que los cuerpos de personas muertas hagan parte de la escenografía de una declaración pública ni que la muerte se convierta en una forma de exhibir autoridad”, dijo.
“Colombia conoce demasiado bien lo que ocurre cuando los cuerpos, la humillación y el miedo se utilizan para enviar mensajes de dominio. Ese no puede ser el lenguaje del Estado. La fortaleza del Estado no está en parecerse a quienes combate, sino en conservar sus límites incluso frente a quienes los han desconocido. Su legitimidad se afirma cuando protege a la población, hace cumplir la ley y mantiene intacto aquello que dice defender: la dignidad humana”, subrayó.
