Daniel Ledesma, director de la Young Men’s Christian Association Medellín, es un líder social antioqueño de 28 años que creció en la Comuna 13, epicentro histórico de violencia en la ciudad. Aprendió desde niño que la violencia y la desigualdad no son cifras, sino experiencias que marcan comunidades enteras. Su infancia estuvo atravesada por el afecto familiar y el trabajo temprano, pero también por la conciencia de lo que significa crecer en un territorio históricamente estigmatizado.
Todo cambió en el 2019 en una actividad del proyecto Paza la Paz, liderando 25 jóvenes, donde el vínculo con YMCA tomó profundidad. Desde el territorio comprendió que no se trataba solo de ejecutar actividades, sino de sostener procesos de vida.


Desde 2024, como director,Daniel ha asumido desafíos estructurales: fortalecer la gobernanza, modernizar procesos, recuperar posicionamiento en la ciudad y garantizar sostenibilidad sin perder la esencia social.
Este 2026 su liderazgo al frente de YMCA se reafirmó en medio de la renovación de la Casa YMCA San Javier, la cual fue posible gracias a un proceso de fortalecimiento institucional que articuló esfuerzos locales e internacionales. En esta intervención participaron como aliados de la obra, The Limestone Trust, la Secretaría de Juventud de la Alcaldía de Medellín y Claro Colombia.

Raíces de servicio en la adversidad

Desde su preadolescencia, Ledesma forjó un espíritu de servicio influido por su familia donde el ‘convite’ o ayuda mutua era norma en ferias y oficios. Esta crianza lo llevó a acciones concretas, sin planeaciones previas, siempre del “hacer” al impacto social. En la Comuna 13, un sector antes olvidado y marcado por violecia diaria, normalizó la pérdida de amigos como parte del día a día.
En 2014, como beneficiario de YMCA en su colegio, descubrió el arte como herramienta de expresión. Un performance sobre la guerra lo impulsó a cuestionarse y allí propuso personificar el conflicto en personas, no en símbolos abstractos.
Aunque inicialmente desinteresado “yo era muy ingrato, tenía otro pensamiento”, este contacto semilla lo reconectó años después con el voluntariado.

Ledesma retomó YMCA en 2019 liderando 30 jóvenes enamorándose del voluntariado. Para 2024, como subdirector, asumió la dirección tras la salida de su predecesora por una oportunidad en Barcelona. Hoy su liderazgo combina operación de campo, con gestión de presupuestos y financiamiento, produciendo contenido orgánico y aprendido en el proceso.
Ledesma sostiene que en YMCA, defiende que “el joven es el promotor y tutor del proceso de transformación de su entorno”, convirtiéndolos en sujetos políticos activos, no meros beneficiarios.
“Cuando usted entiende al joven como el promotor y protagonista del proceso de transformación social de su entorno, lo está haciendo un sujeto político. Y desde ahí el joven ya no es solo un beneficiario, sino que es quien libera el proceso de transformación de su entorno”, enfatiza.

Los cuatro pilares de YMCA, medioambiente, salud integral, paz y derecho se adaptan al territorio vía diagnósticos participativos. Proyectos como ‘Paz la Paz’, escuelas de no violencia, formación digital y ‘Periferiando’ responden a necesidades locales, como la violencia no resuelta por los acuerdos de paz.
“YMCA ahí tiene una política precisamente de coherencia, tenemos es que mediar, hablar, dialogar, que es que esto es para el beneficio de las personas, no es para el beneficio nuestro”, señala Ledesma.
El impacto de YMCA en Medellín es importante, en 2025, impactaron 3.100 jóvenes en formación territorial con una media histórica: 5.000 anuales; este año van por 2.800, y con una meta de 10.000 jóvenes.
Impacto y llamado a la juventud

En un 2026 donde la Comuna 13 atrae a cientos turistas pero los jóvenes siguen enfrentándose a muchos retos sociales y siguen estándo atravesados por la vioelncia, Ledesma apuesta por pedagogía basada en la dignidad y en alianzas filantrópicas.
“La YMCA se vuelve un centro de acogida juvenil. Aquí hay un ejercicio de dignidad, donde desde el respeto todos vamos a poner nuetro granito de arena y asados en nuestras posibilidades”, afirma.


Ledesma cierra con un mensaje esperanzador que revela su profunda motivación por el futuro de la juventud colombiana: “Es el mensaje que Sam Bly, uno de los fundadores honorarios de también le quiere mandar a los jóvenes.
Y es que la YMCA y el planeta necesita a la juventud, pero necesita una juventud segura, una juventud que esté dispuesta a cocrear, una juventud que entienda que nosotros creemos en ella, que el país cree en ella y que estamos esperando que con construya ciudad”.
Ledesma ve en las juventudes colombianas “un montón de voluntades que quieren cambiar a su país. ¿Y desde dónde? Desde la humildad, desde la cocreación, desde el convite, desde el diálogo, desde la paz”. Su pasión radica en canalizar esa energía para transitar hacia un país menos violento, donde los jóvenes no solo sobrevivan, sino lideren la transformación con valor humano y esperanza renovada.
Hoy YMCA en Medellín cuenta con 94 jóvenes voluntarios, 25 colaboradores y 22 socios básicos, para un total de 141 personas vinculadas activamente y como parte de su proyección estratégica, la meta para 2026 es alcanzar 250 voluntarios, incluyendo el fortalecimiento del voluntariado rural, ampliando así su expansión territorial y sostenibilidad organizacional.
