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¿El próximo Congreso girará hacia la centroizquierda?

El mapa político podría tener un duro remezón en marzo. Mientras que fuerzas como el Centro Democrático están a la baja, Gustavo Petro va camino a tener una de las bancadas mayoritarias.


Más allá de las sumas y restas que hoy hacen los partidos y sus candidatos, a menos de un mes de las elecciones legislativas todos coinciden en un hecho: el mapa político cambiará drásticamente después del 13 de marzo cuando saldrá de las urnas un Congreso con mayor presencia de la centroizquierda.

En 2018 el Centro Democrático fue uno de los grandes ganadores de la jornada. El partido que dirige el expresidente Álvaro Uribe logró 19 sillas en el Senado. En total, la colectividad sumó 2,5 millones de votos, seguida de Cambio Radical y del Partido Conservador. Solo estos tres partidos llegaron al 42 por ciento de las votaciones totales por el Senado. En la Cámara el panorama fue similar, con la diferencia de que el Partido Liberal logró conformar la bancada más grande.

Esta vez las cuentas serán a otro precio. Los sectores alternativos pasarían de ser una bancada con mayor presencia en redes sociales que en curules a una fuerza con la capacidad suficiente para impulsar o bloquear reformas en el Capitolio.

El Pacto Histórico será una de las bancadas mayoritarias. Sus aliados vaticinan que podrían llegar a 20 escaños en el Senado, en buena medida por una decisión clave que tomó Gustavo Petro: ir con listas cerradas para ligarlas a su nombre.

“Esa jugada ya la hizo el expresidente Álvaro Uribe en 2014 cuando encabezó las listas cerradas del Centro Democrático y les puso más de 2 millones de votos y 20 curules. Hoy nadie duda de que Petro puede alcanzar una cifra similar”, dijo a SEMANA Rodrigo Sánchez, politólogo de la Universidad Nacional.

Los sectores conservadores admiten que Petro tendrá una bancada amplia, pero sus cuentas llegan si acaso a 12 curules.

La bancada alternativa será nutrida por las curules de la Coalición Centro Esperanza, que posee en sus listas figuras, como el exnegociador de paz Humberto de la Calle y la senadora Angélica Lozano, lo que hace pensar que podrían mantener las diez curules en el Senado que obtuvo la Alianza Verde en 2018. Pero también hay dudas de que lo logren.

A ellos se debe sumar el Nuevo Liberalismo, que reúne la fuerza de los hermanos Galán y la presencia en sus listas de figuras como el exdefensor del Pueblo Carlos Negret y la periodista Mábel Lara. Se calcula que el partido estaría en capacidad de superar el umbral: entre tres y cinco curules en el Senado.

También se sumará el partido Comunes (los ex-Farc), que tiene asegurados cinco escaños, así como las curules afros e indígenas.

El centro y la izquierda podrían lograr una cifra cercana a la mitad del Senado, que está compuesto por 108 congresistas.En la Cámara el panorama pinta similar: allí se elegirán también 16 curules de paz, a las que llegarán víctimas y personas que, por lo visto, se identifican con posturas más de tipo alternativo. Aun cuando se presuma cierta afinidad entre el centro y la izquierda, no se puede asegurar que siempre coincidirán en votaciones.

La mala hora

Centro Democrático cierra filas alrededor de Óscar Iván Zuluaga.
Centro Democrático cierra filas alrededor de Óscar Iván Zuluaga. - Foto: Centro Democrático

El crecimiento de la centroizquierda será a expensas de partidos que pasan por una mala hora. Uno de los más perjudicados sería el Centro Democrático, que ya no contará con la presencia en el tarjetón del expresidente Álvaro Uribe. Además, su bancada se ha visto inmersa en agrias disputas internas y carga con el peso del natural desgaste del Gobierno de Iván Duque.

En cuanto a Cambio Radical, está por verse qué tanto afectarán las acusaciones que ha recibido la casa Char en medio del terremoto político y judicial provocado por las recientes declaraciones de Aída Merlano. También el partido tendrá la salida de dos fichas claves: Rodrigo Lara, quien renunció a la colectividad, y Richard Aguilar, capturado por orden de la Corte Suprema de Justicia.

El Partido de la U, muy lastimado en los últimos años por sonados escándalos de corrupción, trata de levantarse de su caída poniendo en la cabeza de la lista para Senado a la multicampeona Caterine Ibargüen. Pero ya no contará con la votación de Roy Barreras y Armando Benedetti, quienes decidieron irse al Pacto Histórico. Entre ambos senadores sumaron en 2018 cerca de 200.000 votos.

En cuanto a liberales y conservadores, los partidos tradicionales y con estructuras políticas más sólidas, se espera que al menos logren mantener buena parte de las curules que ostentan actualmente.

En todo caso, en el Congreso las cartas se tendrán que volver a barajar y al final del día el remezón será tan fuerte que el péndulo se correrá más hacia la centroizquierda.