Matthew Foster, el ciudadano británico implicado en el feminicidio de Natalia Villalba, tenía un plan de fuga previamente diseñado en su cabeza, pero se quedó a la mitad de su ejecución, porque apenas le alcanzó para llegar a Ecuador.

Foster fue capturado tras una orden emitida por un juez y una circular roja de Interpol. Estaba en Ecuador y esperaba escapar tras el feminicidio de la modelo cucuteña el pasado 18 de junio, el mismo día en que este ciudadano británico llegó al apartamento alquilado en el norte de Bogotá.
SEMANA conoció detalles de la investigación, las declaraciones, los videos y las imágenes que dan cuenta de la presencia de Foster en el edificio donde Natalia permaneció desde el 13 de junio hasta el 22 del mismo mes, cuando una empleada de servicios generales llegó al apartamento y se encontró con la macabra escena.

“Las evidencias obtenidas por el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) dan cuenta de que Foster Martinson presuntamente ingresó al inmueble en el que se encontraba la víctima sola, la agredió físicamente hasta causarle la muerte y manipuló el cuerpo para introducirlo en una maleta. Posteriormente, ejecutó diversas maniobras dirigidas a ocultar lo ocurrido, alterar la escena de los hechos y huyó del lugar”, dijo la Fiscalía.
Los fiscales a cargo del proceso, a través de la Oficina de Asuntos Internacionales, lograron que las autoridades de Ecuador expulsaran al británico con el propósito de judicializarlo en Colombia por los delitos de feminicidio agravado y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio.
“El extranjero fue expulsado de territorio ecuatoriano luego de ser aprehendido en atención a una notificación roja de Interpol. A su llegada al Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá, fue recibido por funcionarios de Migración Colombia y posteriormente puesto a disposición para avanzar con el proceso de judicialización”, advirtió el ente acusador.
Este miércoles, la Fiscalía presentará ante un juez de control de garantías todos los elementos de prueba que darían cuenta de la responsabilidad del procesado en el feminicidio y de su intento por desaparecer la evidencia en su contra, cuando ocultó el cuerpo de la víctima en una maleta para luego dejarla en la ducha del apartamento.
