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Granadas sin explotar, casas destruidas y desolación: así se vive la guerra entre el ELN y las disidencias de las Farc en el Catatumbo

La defensora del Pueblo, Iris Marín, hizo un llamado para frenar la violencia en esa zona que limita con Venezuela.

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12 de enero de 2026, 9:27 a. m.
El ELN y las disidencias de las Farc en el Catatumbo.
El ELN y las disidencias de las Farc en el Catatumbo. Foto: No

Mientras el presidente Petro y el mundo siguen con la mirada puesta en Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro, una comisión especial de la Defensoría del Pueblo llegó hasta la región del Catatumbo, en Norte de Santander, para constatar los enormes daños que ha dejado la guerra entre el ELN y las disidencias de las Farc por el control del territorio y las economías ilegales.

Dicha comisión estuvo liderada por la defensora del Pueblo, Iris Marín, quien reclamó en sus redes sociales: “El ELN y el Frente 33 desprecian la dignidad de la gente y comunidades del Catatumbo. Parecen indiferentes a los efectos de su accionar, en una guerra de egos y por las economías ilícitas“.

Su publicación estuvo acompañada de un video grabado mientras la comisión recorría los municipios y escuchaba a la gente afectada por la guerra. Estas imágenes dejaron en evidencia el alto poder destructivo con el que hoy se desata una guerra que afecta a miles de habitantes de Norte de Santander.

En el video publicado por la Defensoría del Pueblo se observa la presencia de una granada de mortero sin explotar dentro de una vivienda, casas destruidas, techos perforados por la fuerza de las balas y pueblos desolados por el miedo y la zozobra que genera salir a la calle en medio de una guerra entre criminales.

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Durante la visita hallaron una granada de mortero que estaba en plena zona residencial. Foto: No

La visita de Marín se dio tres días después de que el frente de guerra nororiental secuestrara a cinco policías en el municipio de Tibú, región del Catatumbo, porque supuestamente estos estarían cumpliendo con la “orden presidencial” de apoyar y proteger al Frente 33 de las disidencias, la estructura con la que protagonizan una guerra.

Sin embargo, no existe ningún tipo de pruebas ni autoridad para privar de la libertad a cinco uniformados que regresaban de permiso tras las fiestas de fin de año, mientras los habitantes del Catatumbo deben seguir viviendo con la ola de violencia que el ELN y las disidencias siguen ejecutando.

Por eso, la defensora Marín afirmó: “Hemos venido al Catatumbo a escuchar el clamor de paz de comunidades que hoy viven entre el miedo, el confinamiento y el abandono”.

Esa comisión humanitaria en los municipios de Versalles, Pacelli y El Tarra observó cómo la violencia ha venido dejando pueblos aislados, familias confinadas, niños sin educación y comunidades sin poder movilizarse, trabajar o simplemente vivir, por el miedo que los invade en medio de las balas.

Al finalizar la visita, la Defensoría del Pueblo le hizo un llamado al Estado colombiano para que adopte medidas urgentes que permitan la protección y atención rápida de las personas afectadas. Asimismo, solicitó a los grupos armados que respeten el Derecho Internacional Humanitario.



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