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Imagen de Justin, perro extraviado en Bogotá.
Imagen de Justin, perro extraviado en Bogotá. - Foto: Foto suministrada por la familia

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“Han sido las peores vecinas de la historia”: habla vecina de mujer de Rosales que se niega a devolverle su mascota a un niño

La situación tiene a una familia en medio de profunda tristeza y a los residentes de un edificio del norte de Bogotá con gran molestia.

Toda una conmoción se ha generado en redes sociales por cuenta de la historia de Justin, el perrito criollo que era la vida entera de una familia de Kennedy, en Bogotá, que se extravió en septiembre de este año. Justin está vivo, lo tiene una mujer que vive en el barrio Rosales, al norte de la ciudad, quien se ha negado a devolverlo a sus dueños. El lugar se ha convertido en un punto de peregrinación de defensores de animales y solidarios con Justin, que exigen a todo pulmón que lo devuelvan.

Todo el calvario comenzó el pasado 25 de septiembre en un día que parecía muy feliz. La familia fue a Salitre Mágico con el pequeño perrito, de apenas diez meses. Pero, según ellos, en una vuelta de mala suerte, Justin se salió de su arnés porque le quedaba grande. No pudieron detenerlo.

Un mes después, el 30 de octubre, apareció este mensaje en redes sociales, publicado por María Paula Vallejo. “Hola, vivo en Rosales y me acabo de encontrar este perrito por la calle 72 con 1. Logré cogerlo y lo tengo en mi casa calientito con comida y agua. Tiene una correa de supermán, pero no tiene placa. Ayúdenme a encontrar a los dueños, por fa. Estoy feliz que pude cogerlo. Ayuda”, decía el texto.

La familia se contactó con esta mujer, quien en un principio, según denunciaron, fue amable y se mostró dispuesta a devolver, pero dilató la entrega con evasivas hasta que al final se negó a devolver el animal, incluso, durante una diligencia ante la Policía, denunció que Justin supuestamente tenía signos de maltrato.

El caso pasó a las redes sociales, que han seguido con angustia el dolor de la familia y llamaron a plantones en frente de la casa de María Paula para reclamar por el perro. “La imagen que queda es de alguien de estrato seis que intenta quitarle su mascota a una familia de estrato tres”, dijo Lina Lamos, apoderada de la familia.

Tras viralizarse este caso, difundido también por SEMANA, se han empezado a conocer testimonios de vecinos de María Paula Vallejo, que aseguran que se ha convertido en “la peor vecina de la historia”.

“Están (María Paula y su hermana Carolina) en medio de un proceso judicial para que las saquen del apartamento porque no pagan el contrato de arrendamiento, además tienen convertido el garaje en una bodega, tenemos denuncias de acoso laboral a los celadores”, le dijo a esta revista una de las vecinas.

Según aseguró la mujer, “las hemos citado a tres comités de convivencia y no han asistido, los dueños del apartamento están en un proceso porque no pagan el arriendo, son un desastre”.

En este edificio del norte de Bogotá hay malestar entre los residentes debido a que, según dicen, ni María Paula ni su hermana salen a poner la cara cuando llegan los plantones, lo que ha provocado que este tipo de manifestaciones se sigan haciendo en el lugar.

”El malestar no es por los plantones, lo que nos molesta es que ellas no salen a dar la cara, estuvieron utilizando el parqueadero de visitantes para entrar por otra puerta para que no las vieran entrar, se esconden”, relató uno de los vecinos.

La situación ha llegado a tal punto que los residentes aseguran que estas dos mujeres los han amenazado con demandarlos por injuria y calumnia.

“No son las vecinas que uno en la vida quisiera tener. Las citaron a mediación y escribieron en el papel de la mediación ‘No molestar más’, con marcador rojo”, expresó una de las residentes del edificio.

Frente al paradero del perro Justin, en el edificio hay versiones encontradas, pues si bien se presume que permanece en el apartamento de María Paula, también hay quienes aseguran que ya no está allí.

“Ellas dicen que el perro ya no está aquí, pero si no está aquí, ¿entonces dónde está? Ellas andan con un guacal de perro, entonces no es fácil saber qué va dentro del guacal y cuando sale, lo meten en el baúl del carro. La Policía ha venido y no hace nada”, denunció una de las vecinas con las que se comunicó SEMANA.

La versión de María Paula

SEMANA intentó comunicarse con María Paula Vallejo, pero dijo que esperaría hasta la semana entrante para hablar del caso. En redes sociales, sin embargo, ha contado su versión, diciendo que no entregó el perro en un comienzo porque apenas puso el mensaje en redes sociales aparecieron dos familias: Paola, que reclamaba a Justin, y otra persona que decía que el perrito se llamaba Tobi.

Esa segunda familia contó en otro post de redes sociales que se encontró al perro totalmente emparamado en el centro comercial Titán Plaza el mismo 25 de septiembre por la noche. “El perrito tenía un comportamiento extraño. Estaba en una esquina y cada vez que uno gritaba el perrito temblaba, más que todo con los hombres. No se dejaba consentir de ellos”, dijo.

La mujer tuvo al perro por casi un mes hasta que un día que dejaron la puerta de la casa abierta se salió y apareció luego en Rosales. Ella también vio la publicación y contactó a María Paula. Fue a la cita con ella y vio llegar a la otra familia; entonces, dijo que ella solo quería “lo mejor para Tobi” y se fue.

En las redes, la mayoría de las personas se han encarnizado con María Paula y le piden que devuelva al perro. Otras la defienden. Se ha dicho que el perrito no se perdió en Salitre, sino que la familia lo dejó con un vendedor ambulante mientras ellos ingresaban al parque y al salir ya no estaba. María Paula ha expresado en otras publicaciones en redes que el perrito solo responde al nombre de Tobi y no de “Justin o Justincito”.

“Tobi está tranquilo, en paz, en un hogar de paso. Va a ser vacunado y operado. Dejo claridad que mi interés de rescatar un perro de la calle era ayudarlo de corazón. Por eso publiqué esa foto. Mi único interés es que el perro esté bien en una familia amorosa”, escribió en Facebook María Paula.