Dos de las mujeres más cercanas al expresidente Gustavo Petro, al estar contra las cuerdas ante la justicia para responder por presuntos hechos de corrupción, buscan solucionar sus líos legales. Ya lo hizo la polémica Juliana Guerrero y ahora, al parecer, le correspondería el turno a Laura Sarabia, exembajadora en el Reino Unido.
Ante la Fiscalía, Guerrero aceptó los cargos por fraude procesal a cambio de una reducida pena, lo que le garantiza no pisar una cárcel. Así saldó sus cuentas pendientes con la justicia por cuenta de presentar títulos falsos para buscar posesionarse como viceministra de la Igualdad.
Por su parte, Sarabia fue jefa de gabinete, directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), canciller y luego fue embajadora en el Reino Unido.

SEMANA conoció una reunión que se dio en los últimos días entre la defensa de Sarabia y la Fiscalía, en la que se buscó un preacuerdo que le genere beneficios jurídicos a la exfuncionaria a pocos días de que se realice la imputación por el caso de persecución y práctica de una prueba de polígrafo irregular a su exniñera Marelbys Meza, que le significaron la imputación por delitos de abuso de función pública y constreñimiento ilegal.

La reunión, bajo absoluta confidencialidad, se dio justo antes de la audiencia ante un juez que está citada para el próximo lunes 14 de septiembre. Fuentes judiciales advierten que la Fiscalía le planteó una negociación en los siguientes términos: llegar a la audiencia con una aceptación de cargos y, con esta decisión, obtener inmediatamente una reducción de la mitad de la condena, como plantea la ley.

El otro escenario es el de colaboración, es decir, un principio de oportunidad, pero este obliga a entregar información y delatar a presuntos implicados en la persecución a la niñera Marelbys Meza. Este segundo camino también le significaría beneficios judiciales.
Hasta el momento, según conoció SEMANA, Sarabia no ha aceptado la negociación y llegaría a la cita el lunes 14 de septiembre, a las nueve de la mañana, en Paloquemao, sin acuerdo y sin aceptar los cargos.
En el caso de Juliana Guerrero, desde el momento en que el escándalo avanzó, siempre negó los hechos; incluso sonreía con soberbia cuando era señalada. Pero, finalmente, el pasado miércoles sorprendió con una aceptación de cargos.

El caso de Sarabia es distinto. Según ha conocido SEMANA, la otrora poderosa funcionaria del Gobierno Petro está siendo investigada preliminarmente por un presunto enriquecimiento ilícito. La Fiscalía está evaluando las pruebas para decidir si pasa a una acusación formal.
Esta no sería la primera vez que Sarabia resultaría beneficiada en el largo proceso en su contra. En medio de la investigación, y ante un cambio de fiscal, recibió el beneficio de cambio en los delitos que se le habían imputado por unos de menor gravedad.

“Laura Camila Sarabia Torres, como jefe de gabinete de despacho presidencial, teniendo la superioridad jerárquica de quienes funcionalmente dependían de la dignidad que ostentaba y con disposición de los recursos necesarios, instigó al coronel Carlos Alberto Feria Buitrago para que este, a su vez, indebidamente, permitiera que sus subalternos usaran bienes del Estado para cumplir con la orden”, señala el informe que conoció SEMANA, en el que se advertía la gravedad de los hechos.
Sin embargo, pese a la documentación de los hechos, que incluso terminaron en la muerte del coronel Óscar Dávila, en su proceso pasó de cargar a cuestas los delitos de empleo ilegal de la fuerza pública y peculado por uso, a ser acusada por abuso de función pública y constreñimiento ilegal, que son de menor gravedad.
