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  Iván y Xiomara en una reunión familiar con sus hijos en Berlín, Alemania. Aunque tenían una vida perfecta, todo cambió de un momento a otro.
Iván y Xiomara en una reunión familiar con sus hijos en Berlín, Alemania. Aunque tenían una vida perfecta, todo cambió de un momento a otro.

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“La policía (alemana) se llevó nuestros hijos”: Habla el colombiano que asegura que ese país “raptó” a sus niños

Hace seis meses que Iván Camilo Pedraza y Xiomara Rivera perdieron a sus seis hijos por decisiones de una oficina de protección . Según los padres de familia, se trata de una retaliación por denuncias que se pusieron contra el rector y profesores del colegio donde estudiaban sus hijos.

SEMANA: ¿Qué fue lo que pasó con su familia?

IVÁN PEDRAZA: El 23 de marzo de este año cuatro de nuestros hijos fueron a estudiar como siempre lo hacen. A las 3:30 de la tarde solo regresaron tres. Ese día se encontraba mi esposa aquí en la casa, mi hija grande y nuestra niña pequeña. Nuestro hijo Joschua no llegó, duró más de una hora desaparecido. Mi hijo Magnus me dijo: “yo creo saber dónde está Joschua. Debe estar en el kiosko del colegio”. Se fue a buscarlo, pero él también desapareció. Al ver esta situación nos comenzamos a alistar para ir a buscarlos al colegio a ver qué ocurría. Justo en ese momento me entró una llamada de un número desconocido. Era una mujer exigiendo que fuera con mi esposa y nuestras cuatro hijas al colegio. Yo pensé que le había ocurrido un accidente a nuestro hijo Joschua. Nos fuimos para allá sin pensar nada malo. Llegamos al colegio, entramos y detrás de nosotros entraron cuatro mujeres de civil. En un tono muy autoritario y sin presentar ninguna identificación nos dijeron que tenían que hablar con nuestras niñas a solas, situación que no comprendimos.

SEMANA: ¿Les explicaron para qué los requerían en el colegio?

I.P.: Estas mujeres no nos quisieron dar ninguna explicación. Tampoco dijeron por qué querían hablar con mis hijas a solas. Finalmente, acepté que hablaran conmigo y mi esposa se quedó con las niñas en otro piso. Estando reunido con ellas, me dicen que mi hijo Joschua aseguró que yo le había pegado con una varilla.

SEMANA: ¿Y cómo reaccionó usted?

I.P.: Les dije que eso no era cierto, que por favor verificarán esa información, pero no quisieron escuchar. Mi esposa subió y dejamos a las cuatro niñas en un salón contiguo. Ella les dijo que eso no era cierto, les explicamos que Joschua tiene una condición especial, un síndrome de hiperactividad diagnosticado oficialmente por los médicos y que si eso fuera cierto no hubiera ido al colegio ese día. Nuestros hijos siempre van a sus clases sin faltar, tienen un buen nivel educativo, son niños conocidos aquí en el barrio y en la comunidad cristiana a la que pertenecemos.

SEMANA: ¿Alguna vez su hijo le había dicho algo parecido a sus profesores?

I.P.: Nunca, eso es una mentira. Les dije que fuéramos a la casa con Joschua y que él mostrara la supuesta varilla con la le había pegado y me dijeron que no. De repente comenzamos a escuchar varios carros llegando al colegio, era la policía. Salimos rápidamente y vi que mis hijas estaban en el pasillo con varias mujeres que les acariciaban el cabello. Ellas se aferraron a nosotros y aparecieron 10 policías que nos arrebataron las niñas de manera violenta.

SEMANA: ¿A la fuerza?

I.P.: Es correcto, Ellas empezaron a gritar. No entendíamos qué estaba pasando porque no somos criminales, somos personas de bien.

SEMANA: ¿Qué pasa después?

I.P.: La policía nos quitó a las niñas, ellas trataron de aferrarse a nosotros y empezaron a gritar y a llorar. Yo no puse resistencia. Finalmente, metieron a mis seis hijos en las patrullas.

SEMANA: ¿Y a partir de ese momento comienza su tragedia familiar?

I.P.: Sí, eso sucedió el 23 de marzo en la tarde. No sabíamos dónde estaban nuestros hijos. Nunca nos mostraron una orden judicial ni nos dieron ninguna explicación. Puse el caso en manos de mis abogados y contactamos a los entes distritales y gubernamentales, también me contacté con el consulado de Colombia en Berlín.

SEMANA: ¿Supieron dónde estaban sus hijos?

I.P.: Supimos que estaban en una oficina de Protección del Menor del distrito, algo así como el ICBF en Colombia. Una institución muy poderosa, un ente autónomo, sin control. Los abogados están trabajando en el caso.

SEMANA: ¿Han podido visitar a sus hijos?

I.P.: Solo nos permiten verlos cada 15 días durante dos horas. Una vez voy yo y otra mi esposa. Es lo único que hemos logrado. El pasado 22 de agosto un juez de familia falló a favor nuestro y sentenció que podríamos verlos los lunes y miércoles, pero la entidad que los tiene hace caso omiso a esta orden.

SEMANA: ¿Qué ayuda han recibido de la Embajada de Colombia en Alemania o del consulado en Berlín?

I. P.: Nosotros hemos acudido ellos. Yo les escribí desde el comienzo, están enterados de todos los detalles de este caso. El cónsul, Jorge Hernán Jaramillo, nos ha acompañado a varias citas y sabemos que él ha intentado comunicarse con la oficina que se llevó a nuestros hijos pero creo que no le han parado bolas.

SEMANA: ¿Qué hay detrás de todo esto?

I.P.: Es una trampa que nos hizo el director del colegio porque a él y a otros cuatro profesores los denunciamos ante los entes gubernamentales por tratos discriminatorios contra dos de nuestros hijos. Mi esposa muchas veces iba a recoger a las niñas al colegio y la coordinadora de la jornada le decía que tenía que esperar afuera sin importar las bajas temperaturas. A mi hija Camila le habían dado un ipad en pandemia y un día cualquiera una profesora se lo quitó porque sí y se lo dio a la hija de ella. Nuestro hijo Joschua también fue víctima de tratos discriminatorios y hasta de racismo.

SEMANA: ¿Qué posibilidades hay de que recuperen pronto a sus hijos?

I.P.: Hace pocos días un juez ordenó que se nos practique un examen psicológico para que se establezca si somos aptos o no para tener a los niños, pero hasta el momento nadie se ha comunicado con nosotros. Estamos esperando esa visita y lograr, de una vez por todas, poder recuperar a nuestroshijos.

SEMANA: ¿Volverán a Colombia?

I.P. No lo sabemos todavía, tenemos que pensarlo y obviamente la opinión de los niños pesa mucho. Nuestra hija mayor quiere estudiar medicina, está a punto de graduarse y nuestros hijos pequeños quieren terminar sus estudios aquí. Por ahora, queremos que esta pesadilla termine ya, no aguantamos más.