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  Iván y Xiomara en una reunión familiar con sus hijos en Berlín, Alemania. Aunque tenían una vida perfecta, todo cambió de un momento a otro.
Iván y Xiomara en una reunión familiar con sus hijos en Berlín, Alemania. Aunque tenían una vida perfecta, todo cambió de un momento a otro.

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Gobierno alemán le arrebató sus seis hijos a una pareja colombiana: el testimonio es desgarrador porque hoy estos padres desesperados no saben nada de sus pequeños. Aquí la historia

Este es el drama de una pareja colombiana que está denunciando al Gobierno de ese país porque le habría quitado a sus seis hijos. Una historia de venganza, racismo y dolor. ¿Qué pasó?

Iván Camilo Pedraza y Xiomara Lorena Rivera viven, a miles de kilómetros de su natal Colombia, una dura tragedia familiar. Sus seis hijos, dos de ellos nacidos en Colombia y cuatro en Alemania, llevan seis meses “raptados” por una oficina de bienestar juvenil del distrito Steglitz-Zehlendorf, en Berlín.

Según Iván Camilo, se trata de una retaliación por las denuncias que puso contra el rector y algunos profesores del colegio donde estudiaban sus hijos –Kronach-Grundschule–, pues los acusó ante las autoridades educativas por presunta discriminación y racismo. Iván Camilo viajó a Europa en el año 2000 para buscar un mejor futuro. Se nacionalizó en Alemania, donde trabajó para varias empresas de informática. En una de sus visitas a Colombia conoció a Xiomara Rivera, con quien se casó en agosto de 2010. De esa unión nacieron Luisa y Magnus.

Los cuatro viajaron a Berlín y se radicaron legalmente. En el país europeo la familia creció rápidamente, nacieron Ivana, Joschua, Sharon y Salma. Pronto se ubicaron en uno de los barrios más tradicionales de la ciudad y se integraron con la comunidad hispana del sector. Tanto, que hoy son reconocidos líderes cristianos de su barrio.

Todo iba bien, dice Iván, pero hace dos años comenzó a notar un trato discriminatorio y racista contra su esposa, dos de sus hijos –Joschua e Ivana– y contra él, por parte de cuatro profesores y el rector de la escuela primaria Kronach, ubicada a menos de una cuadra de su residencia. “A Joschua, mi hijo de 10 años y quien sufre de un trastorno por déficit de atención e hiperactividad, del cual estaba enterado el colegio, una profesora no le dejaba comer su lonchera, tampoco le permitía salir al recreo, lo responsabilizaba de cosas que no había hecho e incluso alguna vez lo culpó de un robo”, sostiene Iván Camilo.

Pero no solo el maltrato fue contra Joschua; Iván Camilo asegura que su pequeña Ivana, de 11 años de edad, también fue maltratada y discriminada. “Le quitaron un iPad que el Gobierno les entregó a todos los niños de su edad en el verano de 2020 por la pandemia. En él tenía toda su información personal. Pero no les importó, se lo quitaron sin explicación alguna”.

Iván Camilo y Xiomara aseguran que también sufrieron en carne propia tratos discriminatorios porque “cuando íbamos a recoger a los niños al colegio no nos permitían entrar a esperarlos y nos dejaban en la calle sin importar las bajas temperaturas”.

Iván Camilo no aguantó más y un día junto con su esposa decidieron denunciar los maltratos ante una delegada del Ministerio de Educación y las oficinas de antidiscriminación infantil y juvenil del Gobierno alemán. Pero sus denuncias, dice Iván, tuvieron un precio muy alto. El pasado 23 de marzo su vida familiar cambió para siempre.

Ese miércoles, el pequeño Joschua no regresó a casa, como de costumbre, con sus hermanos Sharon, Ivana y Magnus. En un principio pensaron que se había quedado jugando con sus compañeros, pero con el paso del tiempo se preocuparon. Entonces, su hermano Magnus decidió ir a buscarlo, pero él tampoco regresó. “Justo cuando salía a buscarlos recibí una llamada de un número desconocido donde una mujer, que dijo ser de la oficina de bienestar juvenil, me exigió que fuéramos al colegio con mi esposa y nuestras cuatro hijas”, cuenta el padre.

La familia pensó lo peor y acudió al colegio. “Allí, un grupo de mujeres pidió hablar a solas con mis hijas, a lo cual no accedí. Las dejé con mi esposa y me reuní con estas personas. Mi sorpresa fue máxima cuando dijeron que mi hijo Joschua dijo que yo le había pegado con una varilla”.

Iván Camilo asegura que nunca ha maltratado a sus hijos y que su esposa y vecinos pueden dar fe de su comportamiento familiar. “Yo les dije que eso es falso y que me dieran la posibilidad de hablar con Joschua, pero no dejaron”. Estando en la discusión, Iván Camilo y su esposa escucharon la llegada de varios carros de la Policía, de los cuales descendieron diez uniformados que les arrebataron de los brazos a sus cuatro hijas de manera violenta.

“En medio de los gritos y llanto me incomunican. Se llevan a mi esposa y a mis hijas, a ella le dicen que no se preocupe, que se trata de una verificación y que si quiere vaya al fondo del pasillo, donde se encuentran mis otros dos hijos”. Pero todo fue un engaño, asegura Iván Camilo. Su esposa fue reducida por un agente de la Policía y sus hijos llevados en varios vehículos sin ninguna explicación.

Desde ese día comenzó para esta familia colombiana un largo camino de sufrimiento y dolor, pues desde un principio no supieron a dónde fueron conducidos sus seis hijos y, lo más grave, nunca les exhibieron una orden judicial.

LUCHA LEGAL

Desde la misma noche del 23 de marzo, día en que sus seis hijos fueron arrebatados a la fuerza, Iván Camilo y su esposa iniciaron una lucha jurídica para recuperarlos. Contrataron varios abogados y denunciaron el caso ante autoridades gubernamentales. También acudieron al consulado de Colombia en Berlín, que ha hecho un acompañamiento del caso. “La institución que tiene retenidos a nuestros hijos es algo así como un ICBF en Colombia, una institución muy poderosa, independiente y sin organismos de control. Lo que ha dificultado que el caso se solucione”, dice Iván Camilo.

  Iván y Xiomara se radicaron en Alemania para buscar más oportunidades laborales, pero este caso los tiene desesperados. No han podido ver a sus hijos y las autoridades no dan respuesta.
Iván y Xiomara se radicaron en Alemania para buscar más oportunidades laborales, pero este caso los tiene desesperados. No han podido ver a sus hijos y las autoridades no dan respuesta. - Foto: archivo pedraza rivera

El contacto de los padres con sus hijos es mínimo y aunque un juez de familia les permitió verlos los lunes y miércoles, no lo han podido hacer porque la institución no lo permite. Hace pocos días, una luz de esperanza apareció en el camino para esta pareja colombiana porque un juez ordenó la devolución de sus seis hijos, pero puso una condición: un examen psicológico para establecer si son padres aptos y así poder restablecer el núcleo familiar. “Estamos esperando a que un psicólogo se comunique con nosotros para realizarnos este examen. Pero nadie se ha comunicado. Estamos desesperados”, sostiene Iván Camilo.

El caso de los seis menores raptados en Alemania llegó a Colombia, pues la abuela paterna de los niños, Luz Ofelia Jaramillo, decidió ponerlo en conocimiento del ICBF, buscando un proceso administrativo de restablecimiento internacional de derechos, pero tampoco ha tenido respuesta. Por ahora, Iván Camilo y Xiomara se aferran a una esperanza, no pierden la fe y confían en que muy pronto podrán abrazar nuevamente a sus seis hijos para seguir construyendo el futuro que tanto soñaron lejos de Colombia.

SEMANA consultó a la Embajada de Alemania en Colombia y al consulado en ese país, pero no hubo respuestas sobre este caso.

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