Con el paso de los días, se siguen conociendo historias que parten el alma tras el accidente del avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) en Putumayo.

Una de las historias desgarradoras es la de los hermanos Daniel Steven y Santiago Andrés Arias Pérez, quienes murieron en el siniestro aéreo.
Los militares se habían enlistado en la fuerza con el propósito de darle un mejor futuro a su mamá. Buscaban tener una estabilidad económica para que ella dejará de pasar trabajos.

Oriundos de Puerto Libertador, Córdoba, los soldados estaban en la zona del sur del país, según lo dicho por el comandante del Ejército, el general Royer Gómez, en el Plan Democracia.
Su misión era la de garantizar la seguridad durante la jornada de elecciones del 8 de marzo. Habían llegado al aeropuerto de Puerto Leguízamo con el fin de gozar de los días de descanso que se habían ganado por haber hecho que las elecciones se desarrollaran sin contratiempos.

Los hermanos Arias Pérez abordaron el avión Hércules como lo hicieron los otros 124 pasajeros. Se montaron en la aeronave para salir del aérea de operaciones y reencontrarse con su ser querido, cita que no pudieron cumplir.

Los cuerpos de varios de los militares ya comenzaron a ser trasladados a sus ciudades de origen. Medicina Legal ya ha identificado los cuerpos de varias de las víctimas mortales del accidente aéreo, el más grave en la historia de las Fuerzas Militares.

El saldo lamentable fue de 69 militares y policías muertos y 57 heridos. Varios de ellos fueron trasladados a Bogotá al Hospital Militar, donde ya cuatro uniformados fueron dados de alta.

Mientras el país sigue de luto por el accidente, las investigaciones avanzan con el propósito de encontrar las causas que generaron la tragedia.
