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La última imagen de Romaña con vida fue su condena: en ese momento se ordenó su asesinato

Un mercenario le contó a SEMANA que tenía que enviar una foto de Romaña para que las autoridades verificaran que estaba en el sitio y así dar inicio a un operativo para que el escuadrón de cuatro hombres estadounidenses lo asesinaran.


Resulta una ironía que la última foto en vida de Henry Castellanos Garzón, alias Romaña, en la que sonríe y hace una seña con sus dedos que forman una V de victoria, se convirtiera en la orden para asesinarlo en su propio campamento, en el Amazonas venezolano, en donde supuestamente esperaba un avión para cargarlo de cocaína y enviarlo a Surinam.

SEMANA tuvo acceso exclusivo a esa imagen, entregada por un infiltrado que estuvo durante cerca de un año construyendo una relación con el excabecilla de las disidencias de la Segunda Marquetalia.

Romaña, según el mercenario con el que habló este medio, habría sido asesinado por un comando estadounidense que, al obtener el aviso de parte del infiltrado, lo acribilló en una pista de aterrizaje que había en su campamento.

Así lo explicó el mercenario a SEMANA: “¿Por qué se hizo esa foto? Se mandó a un número de Italia que era mi contacto para que autorizara la plata y terminar la supuesta negociación que estábamos haciendo. Él se dejó tomar la foto, pero como a la hora me dijo: ‘¿Por qué me tomaste la foto?’ Le dije: ‘Tranquilo, era para que vieran que de verdad estamos tratando con Romaña’. Pero realmente fue enviada a Italia y de Italia fue enviada a Colombia”.

De Italia, realmente, una persona la reenvió a un contacto de la Policía en Colombia. Al confirmarse que efectivamente se trataba del sanguinario exjefe de las Farc, se autorizó la operación.

La fuente ya había instalado también un GPS para que los cuatro comandos norteamericanos llegaran justo al lugar donde se encontraba Romaña, y ahí lo “acribillaron”.

Sin embargo, aún quedaba la duda de cómo en el campamento de uno de los hombres más buscados del mundo, por quien Estados Unidos pagaba cinco millones de dólares y Colombia 5.000 millones de pesos, se pudiera usar un celular. Y, más complejo aún, tomarle la foto al temido criminal, famoso por sus “pescas milagrosas”, como se le llamaba a los secuestros masivos que realizaba en Colombia.

“Nosotros cargábamos celulares, pero apagados, pero claramente le decimos: ‘Vea que nosotros tenemos que hacer la operación y necesitan, para entregarle la otra plata en Arauca, que usted dé una prueba que sí estamos con usted”, explicó el informante que hoy reclama la recompensa completa.

Cuando se conocieron las primeras imágenes de la muerte de Romaña, en seguida empezaron las especulaciones sobre su identidad. Este guerrillero tenía el pelo largo y era habitual que usara una espesa barba y una boina con una estrella que nunca se quitaba, al mejor estilo de los revolucionarios de los 70, como Ernesto ‘el Che’ Guevara.

Por el contrario, en esta imagen se le ve con el pelo corto y afeitado. Su boina la había cambiado por una cachucha camuflada, al igual que toda su indumentaria. Según cuenta la fuente, era ropa que ellos mismos le estuvieron llevando durante un año, como regalo, para ganarse la confianza del narcotraficante. Al fondo se ve la espesa manigua del Amazonas venezolano.

En la imagen se nota que al otro lado de la frontera, en Venezuela, no pasan trabajos y mucho menos hambre, como señaló el infiltrado. Allá tienen toda la protección del régimen de Nicolás Maduro y de la Guardia Bolivariana. Por eso Romaña se ve corpulento, gordo y sonriente.

La foto también deja ver la confianza que se había ganado el infiltrado. Además de poner los dedos de su mano derecha en símbolo de victoria, Romaña sonríe a la cámara sin esperar que estaba firmando su muerte.

En el campamento había restricción para el uso de teléfonos celulares, pero a Romaña le dijeron que era un requisito para que llegara el avión que se llevaría la droga. Por eso, la imagen fue tomada tres horas antes de su asesinato.

“Ya estábamos sobre la pista, ya íbamos a trabajar, nos decían: tienen que mandarnos la foto. Tuve que mandarla a un contacto en Italia, al que le avisé dos días antes que, cuando le llegara esa foto, la girara a un número de Colombia. ¿Si me entiende? Y el número de Colombia ya aseguraba que nosotros ya estábamos con Romaña, ya se estaba haciendo la operación”, explicó.

“Automáticamente, los norteamericanos que estaban en la maraña le dijeron que sí, estaba ahí, confirmado, que estaba la foto, la foto de Caín”. Enseguida los mercenarios de Estados Unidos cumplieron la orden.