El jugoso presupuesto de la Aerocivil es uno de los más grandes del Estado. Se calcula que son más de dos billones de pesos y por eso esa entidad es uno de los botines más codiciados en la administración pública.
SEMANA reveló en su más reciente edición cómo la familia Muñoz lideraría al interior de la entidad la repartija de puestos y millonarios contratos. Así lo relataron a este medio funcionarios y exfuncionarios de la entidad.

Una de las fuentes de SEMANA relató el papel que cumplía cada uno de los hermanos, Gabriela y Santiago.
“Éramos testigos de cómo Santiago, el hermano de Gabriela, contestaba el teléfono al director. El tema estaba dividido: Gabriela coordinaba nombramientos, despidos, traslados y lo que tuviera que ver con la gente. Su hermano era el de los contratos de obras millonarias”, dijo.

En la narración aparece como protagonista otro funcionario: Daniel Felipe Suárez Estrada, quien venía desempeñándose como el secretario de Servicios Aeroportuarios, una dependencia que maneja un presupuesto que supera el billón de pesos, al parecer, para tener el control de los contratos más grandes.
Los testimonios, recogidos por este medio, narran cómo Daniel y Gabriela “tenían una relación muy cercana” que les habría permitido crear un círculo de confianza con Santiago para sacar contratos “manipulados”.
En el relato se habla de varios: uno de 78.000 millones de pesos para la vigilancia de aeropuertos y otro, de 20.000 millones de pesos, para servicios de cafetería y transporte. Esos procesos terminaron con más de 400 observaciones y sin ver la luz.
Las fuentes de la entidad develaron que “Santiago Muñoz siempre está en la oficina de la Dirección General y todo el tiempo llama a preguntar por contratos en los que pide modificaciones”.
El poder de los hermanos en la Aerocivil habría llegado a tal punto que altos funcionarios que prefirieron guardar su identidad por temor a represalias contaron que “Santiago entraba a las reuniones a gritar. Él le alzó la mano a Martínez Chimenty e incluso una vez le pegó un calvazo en una reunión directiva”.
Los trabajadores lo señalaron a él y a David Suárez como la nueva sombra del poder.
“No solamente es Juliana Guerrero”
Fue Angie Rodríguez, la ex mano derecha de Gustavo Petro, la que puso los reflectores en Gabriela Muñoz.
La directora del Fondo de Adaptación fue declarada insubsistente por el gobierno Petro este sábado, tras una oleada de denuncias contra la Casa de Nariño dadas en las últimas semanas.

“No solamente es Juliana Guerrero, es, por ejemplo, una señora que se llama Gabriela, que ella en su momento manejó a su antojo la Aeronáutica Civil. Y perdónenme, ella se llama Gabriela Muñoz (...) Es el mismo modus operandi”, dijo Rodríguez.
“Qué miedo les produce una mujer joven que piensa, estudia, trabaja y alza su voz. No pudieron desmentir mis argumentos, así que decidieron intentar destruir mi nombre”, respondió Muñoz en una publicación de redes sociales.
“No nombré, no contraté, no pedí vinculaciones y no tomé decisiones directivas en la Aerocivil”, dijo en un documento.
El caso con Guerrero es parecido pues también se habla del uso de aeronaves del Estado para sus transportes. Su cargo era auxiliar nivel 1.
