El modus operandi de las “sexis escopolamineras” era el mismo en todos los casos en que la Fiscalía les atribuye participación. Contactaban a las víctimas a través de aplicaciones para citas o encuentros sexuales; en el sitio, generalmente residencias, las escopolaminaron.

La Fiscalía presentó los elementos de prueba en contra de dos mujeres que tenían el guion bien redactado para convencer a las víctimas de acceder a supuestos encuentros, donde la cita empezaba con la idea inicial, pero terminaban escopolaminadas, robadas y abandonadas.
Las cámaras de seguridad de residencias, hoteles y de los apartamentos que se convirtieron en el lugar de los hechos fueron determinantes para la investigación que adelantó la Fiscalía por más de dos años y que dejó en evidencia a las mujeres, al parecer expertas en el manejo de la escopolamina.

Las víctimas principalmente eran extranjeras, contactadas previamente y a quienes les expresaron un interés genuino que esperaban concretar en las habitaciones de hoteles o residencias. Entre las víctimas también hay mujeres, pues un capturado, identificado como Andrés Fabián Sandoval, hace parte de la organización.
De acuerdo con la Fiscalía, Andrés Fabián Sandoval también tenía un papel importante, uno que motivaba a las víctimas a terminar en las residencias, supuestamente con el propósito de cumplir algunos deseos sexuales que terminaban con la escopolamina y el hurto.

“Entre 2024 y 2025, Morales Julio y Sandoval Padilla presuntamente identificaron a sus víctimas simulando interés sentimental y les pidieron acudir a residencias de Bogotá, donde les dieron bebidas alteradas que las dejaron en estado de indefensión. De esta manera, tomaron sus productos financieros para hacer compras y transferencias por más de 85 millones de pesos”, dijo la Fiscalía.
La Fiscalía logró recaudar varias denuncias que advierten la participación de estas tres personas en los hechos criminales, en los que la escopolamina fue suministrada a varias víctimas que, después de horas, denunciaron de qué forma los habían contactado, los sitios donde los habían llevado y los detalles que los señalan como responsables de los hurtos.

“Por su parte, Maturana Rivillas habría utilizado perfiles falsos para contactar a, por lo menos, cuatro extranjeros y citarlos a establecimientos públicos, hoteles y residencias de Bogotá. En los inmuebles, al parecer, les brindó sustancias tóxicas diluidas y, posteriormente, aprovechando que quedaban somnolientos, se apoderó de celulares y de 47 millones de pesos”, señaló el ente acusador.
A pesar de la gravedad de los hechos, del peligro en que dejaban a las víctimas —pues son muchos los casos de personas escopolaminadas que pierden la conciencia e incluso la vida—, la Fiscalía imputó delitos relacionados con hurto, incluso a través de medios informáticos, lo que fue suficiente para un juez al momento de ordenar enviarlos a la cárcel.
“Una fiscal de la Unidad de Hurtos de la Seccional Bogotá presentó ante jueces de control de garantías a los dos hombres y a la mujer involucrados en los eventos delictivos conocidos. De acuerdo con los parámetros de la Ley 1826 de 2021 (procedimiento abreviado), les trasladaron escritos de acusación por los delitos de hurto calificado y agravado, transferencia no consentida de activos y hurto por medios informáticos”, advirtió la Fiscalía.

Durante la audiencia, la Fiscalía insistió en que estas personas representan un peligro para la sociedad y que, mientras avanza el proceso en su contra, deben estar privados de la libertad, como efectivamente concluyó el juez de control de garantías.
