La información que reveló en primicia SEMANA sobre la ubicación de más de cinco toneladas de explosivos en el barrio Tejelo, de la ciudad de Medellín, evidenció que detrás de estos elementos se encuentra una organización transnacional dedicada a vender material de guerra a las organizaciones terroristas.

Dicha estructura, según información de inteligencia, entró en el radar de las agencias de seguridad del Estado, al evidenciarse que está suministrándole explosivos no colombianos a las disidencias de las Farc, el ELN y el Clan del Golfo, para que ejecuten ataques en diferentes regiones. Algunos de estos actos han sido frustrados por el grupo antiterrorismo de la Dirección de Investigación Criminal, Dijín de la Policía.

SEMANA conoció que los investigadores ya encontraron una conexión entre varios eventos que encendieron las alarmas. El dron con explosivos desactivado cerca del aeropuerto El Dorado, los 250 kilos de explosivos encontrados en Bogotá, la desactivación de otro dron similar en la vía Panamericana el pasado 25 de abril y la bodega con más de cinco toneladas de explosivos encontrada en Medellín tenían un elemento en común que da la certeza de que se trata de la misma red criminal.
En las inspecciones encontraron que en los cuatro eventos detectados por la Dijín, todos contaban con detonadores de las mismas características, lo que llevó a los investigadores a plasmar en sus reportes que quien está detrás de estas acciones es una organización que se encuentra al servicio de grupos terroristas de alto impacto.

Uno de los investigadores del caso dijo a SEMANA: “Hemos evidenciado que es una red de tráfico de explosivos transnacional. Sabemos que los explosivos no son de acá y que son ingresados por el sur del país”. La investigación que llevan las autoridades señala que los explosivos tienen varios propósitos: ser usados en atentados terroristas o destinados a actividades de minería ilegal.

“La ruta final ya la tenemos establecida: Cauca, Valle del Cauca, Norte de Santander, Arauca, Medellín y Bogotá”, reveló el investigador. La alarma la terminó de encender el caso de Medellín. En el barrio Tejelo fueron encontrados 3,8 toneladas de nitrato de amonio, 1,6 toneladas de anfo, 2.900 detonadores, 1.900 metros de cordón detonante y 2.100 fósforos eléctricos. Se trata de uno de los arsenales explosivos más grandes que se haya incautado en la historia.

“Este explosivo encontrado podría haber acabado con un pueblo fácilmente”, explicó el oficial experto en explosivos. Sobre el detonador, aclaró que este elemento es la pieza clave en la investigación.
Frente al mencionado dispositivo encontrado en los casos de Bogotá, Medellín y Cauca, asegura el investigador, es un detonador que sirve como iniciador, es decir, que se puede manipular mediante radiofrecuencia –que puede ser a través de un celular– para que produzca la acción que active el explosivo.

También indicó que el anfo y el nitrato de amonio encontrados son usados para las minas antipersonal, prohibidas por el Derecho Internacional Humanitario, pero que siguen usando los grupos criminales en Colombia. Es de recordar que justo esta semana, en el Guaviare, las disidencias de las Farc de alias Calarcá asesinaron a cuatro militares que cayeron en un campo minado.
Otros tres resultaron gravemente heridos. SEMANA conoció que los explosivos y el detonador no son colombianos, son de fabricación peruana, pero tiene filiales en Chile y Ecuador.
Las alarmas están encendidas en el país y los investigadores buscan ahora a los cabecillas de la red que está suministrando la materia prima a los grupos terroristas en Colombia para ejecutar sus atentados.
